PARTICIPACIONES EN LA EMPRESA FAMILIAR: DEBERES DE FINAL DE AÑO

Como ya es sabido por todos, la reciente reforma del Impuesto sobre la Riqueza y las Grandes Fortunas en Gipuzkoa (en adelante IRGF) volverá a dejar exentas del gravamen del Impuesto, tanto las participaciones en la “empresa familiar” como los elementos afectos a actividades económicas, equiparando su tratamiento al existente en el Impuesto sobre Patrimonio de Bizkaia y Álava.

No obstante, no podemos dejar de insistir en que dichas exenciones pasan por cumplir con una serie de condiciones:

  • Los bienes afectos a actividades económicas quedan exentos siempre que se lleve a cabo de forma habitual, personal, directa y, constituya su principal fuente de renta.
  • Participaciones en empresas familiares.
    • Que la entidad no tenga por actividad principal la gestión de un patrimonio mobiliario o inmobiliario.
    • Que la entidad no tenga la consideración de sociedad Patrimonial.
    • Que la participación del contribuyente en el capital de la entidad sea al menos del 5 por 100 de forma individual o del 20 por 100 conjuntamente con familiares de hasta segundo grado.
    • Que el contribuyente ejerza efectivamente funciones de dirección en la entidad (gerentes, administradores, miembros del Consejo de Administración, etc.) percibiendo por ello una remuneración que se considere su principal fuente de renta.

A estas alturas del año, es nuestra obligación como asesores tributarios hacer especial hincapié en la conveniencia de revisar el cumplimiento de todas y cada una de las condiciones impuestas por la Norma para la aplicación de la exención en el IRGF del 2015. En concreto, en estas notas recordatorias queremos poner especial énfasis en el cumplimiento del requisito relacionada con la retribución por las funciones de dirección.

La remuneración percibida por funciones de dirección debe representar
más del 50% del total de remuneraciones

¿Qué se entiende por funciones de dirección? Presidente, Director General, Gerente, Administrador, Directores de Departamento, Consejeros, Miembros del Consejo de Administración y similares, siempre que impliquen una efectiva intervención en las decisiones de la empresa, como lo son, la administración, gestión, dirección, coordinación y funcionamiento de la correspondiente organización.

A este respecto, es necesario tener en cuenta que, tanto la doctrina como la jurisprudencia coinciden en que la remuneración percibida por funciones de dirección debe representar más del 50% del total de remuneraciones (empresariales, profesionales o del trabajo), con independencia del tipo de contrato que se utilice (laboral o mercantil). Es por ello que, los rendimiento percibidos de forma excepcional o esporádica como pueden ser las indemnizaciones laborales, rescates de EPSV o planes de pensiones, etc… tienen especial transcendencia a efectos del cálculo del 50%, por lo que deberán ser considerados a los efectos de este cálculo.

Si la retribución se percibe por las funciones de administrador, dicha remuneración debe estar prevista en los estatutos de la sociedad, y se someterá al tipo de retención del 35%. Si por el contrario, se considera que las remuneración se percibe como consecuencia de un contrato de alta dirección, se debe hacer constar que el cargo de administrador no es remunerado, y las rentas obtenidas por el directivo se someterán a los tipos de retención previstos para los rendimientos de trabajo.

¿Qué sucede cuando la remuneración por funciones directivas corresponde a una de las filiales de una sociedad holding?

Tal y como se desprende de la consulta V0158-14 emitida por la Dirección General de Tributos, el requisito del ejercicio de funciones de dirección y de la percepción de remuneraciones, no está vinculado a que las remuneraciones sean satisfechas por la matriz. Aunque la percepción de remuneraciones por el ejercicio de funciones directivas en una filial no atribuye la exención en la entidad matriz, ni al directivo ni al grupo de parentesco en el que se integra, la exención será de aplicación si dicha remuneración se prevé de forma expresa en la escritura de constitución o en los estatutos sociales de la propia entidad o de su matriz.

Asimismo, cuando una misma persona sea titular de participaciones en diversas entidades, el cómputo del porcentaje citado anteriormente ha de efectuarse de forma separada para cada una de ellas. Es decir, a efectos de calcular el porcentaje que suponga la retribución en cada una de las entidades respecto al total de los rendimientos del trabajo y de actividades económicas no se deben integrar las retribuciones que provengan de las funciones directivas en otras entidades.

Todas estas precisiones, deben ser objeto de revisión antes del final del ejercicio. Con toda probabilidad, aquellos contribuyentes susceptibles de aplicar el incentivo en el IRGF, ya estén cumpliendo con todas y cada una de las cláusulas estipuladas en la Norma Foral. No obstante, y sin perjuicio de las tareas de cierre fiscal relacionados con otros impuestos, nuestra experiencia nos demuestra que es necesario realizar una revisión del cumplimiento de las condiciones para la aplicación de la exención de las participaciones en la empresa familiar, no vaya a ser que una distracción ahora derive en una desagradable sorpresa en el 2016.