ALIANZAS INTERNACIONALES (I)

Aspectos generales y las distintas formas de emprender la internacionalización de la empresa.

Los procesos de internacionalización de las empresas no son algo nuevo, no obstante, la crisis económica y la situación del mercado en España han puesto en evidencia la necesidad de muchas empresas de salir al exterior, no solo con el objetivo de aumentar ingresos, sino incluso como un medio de mera supervivencia.

El salto al exterior se presenta como una vía que permite a las empresas seguir creciendo a través del desarrollo de nuevos mercados. Es indudable que el negocio internacional ofrece numerosas oportunidades, no obstante, es preciso tener en consideración que los procesos de internacionalización son complejos y requieren una planificación detallada. Entre otros aspectos, es fundamental realizar un estudio de viabilidad económica y financiera del proyecto de internacionalización. Asimismo, debe analizarse el entorno y los mercados en los que la empresa pretenda expandir su actividad.

En ese ejercicio previo de planificación, la empresa debe valorar la “intensidad” con la que se quiere abordar el mercado exterior. En este punto es donde cobra especial importancia el análisis de las distintas figuras jurídicas a través de las cuales la empresa puede expandir su negocio. En este sentido, existen distintas alternativas que van desde una mera colaboración con terceros asentados en el mercado objetivo, hasta la completa implantación de la empresa en el mismo. El análisis de las distintas formas de emprender la internacionalización de la empresa, desde un punto de vista jurídico, es el objetivo del presente artículo, que será completado con tres adicionales.

Así, en cada uno de los citados artículos se analizarán, respectivamente, los distintos grados de implantación que puede tener una empresa en el mercado exterior:

En un primer nivel, debemos hacer referencia a los Contratos Internacionales. Generalmente, este es el primer estadio en el que comienza la expansión de una empresa, mediante la suscripción de contratos de colaboración con terceros con el objeto de que sean estos quienes se encarguen de introducir nuestras marcas o productos y, en última instancia, nuestro negocio, en el nuevo mercado. Así, se consigue un aliado para desarrollar el proyecto a un coste relativamente bajo, sin una clara vocación de permanencia o continuidad. Los más habituales son los contratos de agencia, distribución, franquicia, cuentas en participación y el denominado “Piggy back”, que aglutina elementos propios del contrato de comisión, distribución y arrendamiento de servicios. En este primer nivel, se mantiene la independencia jurídica de las empresas, sin que exista ningún tipo de vinculación laboral ni societaria entre las partes. En el siguiente artículo, se describirán las cláusulas fundamentales de este tipo de contratos, así como las diferencias entre cada uno de ellos.

En un siguiente nivel de integración, encontraríamos las alianzas o asociaciones entre empresas como, por ejemplo, la Joint Venture, la Agrupación de Interés Económico (AIE), la Unión Temporal de Empresas (UTE) e, incluso, las sociedades conjuntas (S.L. o S.A., u otras, en función de la normativa existente en cada país). Al igual que sucede con los contratos del primer nivel de internacionalización, en estos supuestos, es fundamental regular correctamente determinadas cuestiones (no competencia y exclusividad, aportación de cada empresa al proyecto, procedimiento para la toma de decisiones, etc). No obstante, a diferencia de los contratos comentados anteriormente, la suscripción de este tipo de alianzas requiere un mayor desembolso económico y exige una mayor dedicación por parte de la empresa. Estas cuestiones serán desarrolladas en el tercer artículo.

Por último, como nivel de integración máxima de empresas en el ámbito internacional debemos mencionar las Fusiones y Adquisiciones. Se trata de los supuestos en los que la empresa decide adquirir una sociedad establecida en el mercado en el que pretende emprender negocios, o bien, se integra en la misma a través una operación de reestructuración societaria (generalmente, una fusión).

Por todo lo anterior, y sin perjuicio del desarrollo de los anteriores aspectos en los artículos siguientes, es posible concluir que para las empresas que desean emprender una actividad comercial internacional, además de los factores de negocio o financieros, es importante que valoren los aspectos jurídicos y fiscales relativos al proceso de expansión. En primer término, escogiendo la figura jurídica, así como la estructura fiscal más adecuada a sus intereses y expectativas y, en segundo lugar, regulando correctamente las relaciones con terceros.

   

0 comentarios

Escribe tu comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Agradecemos tu participación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *