ANÁLISIS DE LAS SENTENCIAS 1501/2014 y 1503/2014 DEL TRIBUNAL SUPERIOR DE JUSTICIA DE CATALUÑA: DEDUCIBILIDAD DE GASTOS EN EL IS Y EN EL IVA

En dos recientes sentencias del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, ambas de fecha 9 de enero de 2014 (STSJ CAT 1501/2014 y 1503/2014) se enjuicia la deducibilidad de ciertos gastos en los que incurre una sociedad cuya actividad consiste en “Servicios de televisión” y “Servicios de radiodifusión” llevadas a cabo por la administradora de la sociedad, presentadora de conocidos programas de radio y televisión.

Se recurren los acuerdos dictados por la Dependencia Regional de Inspección de Cataluña de la Agencia Estatal de la Administración Tributaria por el concepto de IVA y Sociedades correspondientes a los ejercicios 2004 a 2007 en la que la controversia entre ambas partes radica en la justificación de la correlación entre determinados gastos de la sociedad con los ingresos obtenidos por la misma.

En la sentencia se indica que para la deducibilidad de los gastos, resulta exigible su correlación con los ingresos, de manera que los mismos contribuyan a la obtención de ingresos de la actividad empresarial. Hay que partir del principio que, salvo patente desproporción, no corresponde al sujeto pasivo acreditar la correlación de los gastos con los ingresos de la actividad, más allá de lo que resulta de su declaración-liquidación y contabilización, por lo que habrá de ser la Inspección la que pruebe que, en contradicción con tal contabilidad, los gastos son ajenos a la actividad. No obstante, cumplida por la Administración tal carga de la prueba, debe ser el contribuyente, el interesado, quien debe desvirtuar esta circunstancia.

La Sala indica que los gastos que se rechazan no pueden considerarse desproporcionados con los ingresos de explotación de la sociedad recurrente ni tampoco excesivos en relación con lo usual o acostumbrado. Para la Sala, la actividad que desempeña la sociedad actora, servicios de radiodifusión y televisión, exigen de quien los presta unos indudables gastos “de carácter especial respecto del ejercicio de otras actividades profesionales” para obtener los correspondiente ingresos. Por esta razón, afirma la sentencia, que la decisión del gasto es privativa del propio empresario y no de la Administración, que no podrá rechazarlos salvo en caso de error en la contabilización, grosera desproporción o ausencia de cualquier justificación sobre la relación con la actividad.

En esta sentencia se establecen las características que deben comprender los gastos para que tengan la consideración de deducibles: deben estar debidamente contabilizados, tiene que ser proporcionales y estar relacionados con la actividad que se desempeña.

Basándose en estos requisitos, lo interesante es que la Sala admite unos gastos como deducibles que si no fuese por el tipo de actividad que desempeña la sociedad recurrente, en principio, la Administración Tributaria y los Tribunales consideran como no deducibles:

  • Gastos de perfumería, vestuario, peluquería y cosmética: en la sentencia se consideran deducibles los gastos y su IVA soportado alegando que hay una relación directa, no con la actividad de la sociedad, sino con la imagen personal de la administradora, presentadora de conocidos programas de televisión y radio, pues esta imagen personal es importante a efectos de la obtención de ingresos. No es obstáculo para esta conclusión, indica la sentencia, que en los estudios haya profesionales y estilistas a cargo de la empresa de TV contratante, pues la imagen es importante tanto es los estudios como fuera de ellos. La Sala no aprecia actuaciones de exceso, abuso, desproporción o falta de razonabilidad de estos gastos.
  • Farmacia, asesoría dietética y nutrición y fotografía: por el mismo argumento que los gastos anteriores se consideran este tipo de gastos como deducibles, ya que según se indica, no pueden atribuirse a la esfera particular de la administradora.
  • Restaurantes: lo curioso es que la Sala indica que no son razones suficientes para eliminarlos aunque muchos de los gastos coincidían con fechas correspondientes a fines de semana.
  • Electrodomésticos y decoración: por indicar en las facturas la mención de “oficina” se consideran que son gastos afectos al local que la administradora utiliza para la preparación de los programas de radio y televisión.
  • Viajes a Nueva York y a Nápoles: la sociedad indicó a la Inspección el origen y los motivos de tales viajes. Lo importante es que la Sala considera que no puede negarse la consideración de estos gastos como afectos a la actividad por la mera circunstancia de que tales proyectos no llegaran a realizarse, que la correspondiente de deducibilidad de los gastos no exigen el éxito empresarial de todos los proyectos intentados.
  • Reparación de vehículo, gasolina y peajes: la Inspección recogía en el acuerdo de liquidación que la administradora hasta el año 2006 no adquiere vehículo propio, por lo que presume que hasta esa fecha utiliza el vehículo de la empresa para sus necesidades privadas, y que, por otro lado, no se ha acreditado la utilización efectiva del vehículo en el desarrollo de la actividad. La Sala justifica que la administradora adquiriese vehículo propio a finales del ejercicio 2006 entendiendo que se produce un destacable incremento de la actividad. Pero lo curioso es que finaliza el razonamiento de la deducibilidad del gasto indicando que el vehículo en cuestión del que se derivan los gastos de reparación, gasolina y peajes, se corresponde con un Wolkswagen Golf, modelo 98, matrícula B0915VG y con 115.039 km en el ejercicio 2004.
  • Adquisición de vivienda/garaje en Villassar: la Inspección rechaza la deducibilidad de los gastos de suministros, reformas y préstamo por sostener que no son necesarios para el ejercicio de la actividad, siendo desproporcionados los gastos del inmueble en comparación al servicio obtenido del mismo. Asimismo, se indica que la sociedad adquiere el inmueble tres años después de haberse constituido y que las necesidades son las mismas, siendo un local que la sociedad no necesita para la preparación de los programas de televisión y radio, ya que los mismos se prestan en los locales de las empresas de radio y televisión contratantes.

La Sala discrepa con estas conclusiones de la Inspección, ya que considera que la adquisición del inmueble y su afectación coinciden con el aumento de la actividad y su consecuente incremento de los ingresos de explotación. Respecto a la necesidad del local, continúa la Sala indicando que los contratos comprenden las actuaciones de la administradora como periodista y narradora, así como la dirección y conducción de programas, de manera que los servicios prestados en los locales de las empresas de radio y televisión contratantes exigen una adecuada preparación de los mismos que no se lleva a cabo en tales locales, sino en los de la sociedad recurrente, afectado por ello a la actividad empresarial.

La Sala termina el razonamiento indicando, que la propia Inspección intentó investigar si se trataba de una oficina y, su resultado, no desvirtúa tal consideración, pues no resulta bastante para ello ni que se tratara de un barrio residencial, ni que no hubiera conserje ni placa identificativa, ni tampoco que una vecina manifestara que desconocía si hay o no alguna oficina en la finca.

En definitiva, analizando las conclusiones de la Sala en estas dos sentencias, se puede indicar que el Tribunal aplica un criterio amplio sobre la deducibilidad de los gastos. Habrá que ver, si este criterio es únicamente aplicable a los gastos que se derivan de la actividad de “Servicios de televisión” y “Servicios de radiodifusión” o también se pueden aplicar a otras actividades.

   

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