LA FISCALIDAD DE LA PRODUCCIÓN CINEMATOGRÁFICA: OTRA VÍA PARA LA SUPERVIVENCIA

 

El pasado 27 de enero de 2010, la Comisión hizo pública una Decisión mediante la que consideraba que el sistema de ayudas previsto en la Orden ministerial de 19 de octubre de 2009, más conocida como la Orden Guardans, era compatible con el Derecho comunitario, dando por cerrado el expediente nº 587/2009.

El citado expediente, haciendo un rápido recordatorio, fue incoado por la plataforma denominada como Cineastas contra la Orden>, por entender que la norma pone trabas a aquellas producciones que no superen los 600.000 € de presupuesto.

Sin perjuicio de la existencia de un recurso contencioso-administrativo interpuesto por la citada plataforma ante la Audiencia Nacional contra la Orden Guardans, estimo oportuno detenerse un momento e intentar arrojar algo de luz sobre un sector que, según se ha podido ver, se debate en una incertidumbre que ha llevado, por ejemplo, ante la pendencia del nuevo sistema de ayudas en la instancia europea, a paralizar algunos rodajes.

No cabe duda de que el sector audiovisual español se basa, en la actualidad, en un sistema donde prima el componente de la ayuda pública en forma de subvenciones. Sin embargo, la Ley 5/2007, de 28 de diciembre, del Cine supuso un importante esfuerzo por parte del legislador por intentar establecer vías fiscales para favorecer la competitividad del cine patrio. Es por ello que, ante el hito de actualidad que ha supuesto la Decisión de la Comisión, sea de interés hacer un repaso a esa otra vía que permite y/o facilita la producción cinematográfica: la tributaria.

Dos son los grandes ejes sobre los que pivota la fiscalidad del cine. El primero de ellos tiene como contenido la deducción por inversiones en producciones cinematográficas, regulada en el artículo 38.2 del Texto Refundido de la Ley del Impuesto sobre Sociedades. La existencia de esta deducción es anterior a la promulgación de la Ley del Cine, pero el plus que la misma ha aportado tiene que ver con el hecho de que se paralice la progresiva eliminación de la misma.

Con la reforma fiscal operada mediante la Ley 35/2006, con carácter general, a cambio de la rebaja progresiva del tipo de gravamen en el Impuesto sobre Sociedades del 35 % al 30 %, se previó la paulatina eliminación de las deducciones en el Impuesto sobre Sociedades hasta su total desaparición. La Ley del Cine, como comentaba, congela parcialmente esta eliminación estableciendo que, hasta el 31 de diciembre de 2011, la deducción permanecerá invariable en los tipos del 18 % y del 5 %.

¿Quién puede aplicarse estas deducciones?

La deducción del 18 % puede ser aplicada, única y exclusivamente, por el productor de largometrajes cinematográficos o series audiovisuales de nacionalidad española.

La deducción del 5 % está destinada para la figura del coproductor financiero, definido por la normativa tributaria como aquella entidad que participe en la producción de las películas indicadas en el párrafo anterior exclusivamente mediante la aportación de recursos financieros en cuantía que no sea inferior al 10 por ciento ni superior al 25 por ciento del coste total de la producción, a cambio del derecho a participar en los ingresos derivados de su explotación.

Se trata de una deducción cuya base será el coste total de la obra, excluidas las subvenciones, los gastos posteriores a la finalización (comercialización o distribución) y la parte financiada por el coproductor financiero.

El segundo de ellos tiene que ver, y esto sí que es una novedad atribuible a la Ley del Cine, con la posibilidad de utilizar Agrupaciones de Interés Económico (en adelante, AIEs) y Sociedades de Capital Riesgo como canalizadoras de inversiones en producciones cinematográficas, previa su inscripción en el Registro de Entidades Productoras del Ministerio de Cultura, siendo en esta materia destacable la Consulta emitida por la Dirección General de Tributos V0207-08, de 6 de febrero de 2008.

La utilización de AIEs como vehículo posibilita, para sus socios residentes en España, un tratamiento análogo al de transparencia fiscal, permitiendo que los socios de la misma se imputen las bases susceptibles de aplicar la deducción anteriormente mencionada, lo que permite, en primer lugar, que se amplíe la horquilla de sujetos pasivos que pueden disfrutar de la deducción del Impuesto sobre Sociedades y, en segundo lugar, que se obtenga rentabilidad aun cuando el proyecto no tenga éxito comercial.

En un segundo plano quedarían otros incentivos fiscales relacionados con la posibilidad de aplicar la bonificación por actividades exportadoras o la posibilidad de amortizar aceleradamente las propias producciones cinematográficas.

Por último, y enlazando con la noticia de actualidad en la materia, si en una situación como la que hemos vivido se hubiese optado por la aplicación de la deducción por el montante total de la producción y, ahora se obtiene una subvención, se deberá regularizar la declaración-liquidación correspondiente, abonando los intereses de demora, pero sin necesidad de satisfacer los recargos por declaración extemporánea.

   

0 comentarios

Escribe tu comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Agradecemos tu participación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *