LA DISTINCIÓN PROCESAL ENTRE LA RECONVENCIÓN DEL ARTÍCULO 406 DE LA LEY DE ENJUICIAMIENTO CIVIL Y LA ALEGACIÓN DE CRÉDITO COMPENSABLE DEL ARTÍCULO 408 DE DICHA LEY

La reconvención es una figura procesal que se encuentra preceptuada en los artículos 406 y 407 de la LEC consistente en el ejercicio, por el demandado, de una acción nueva frente al actor, admitiéndose para que se sustancie en el mismo proceso y se decida en la misma sentencia que resolverá la demanda inicial. Debe hacerse en el escrito de contestación a la demanda y se acomodará a lo que para la demanda se establece en la ley.

La reconvención habrá de expresar con claridad la concreta tutela judicial que se pretende obtener respecto del actor y, en su caso, de otros sujetos y únicamente será está admitida si existiere conexión entre sus pretensiones y las que sean objeto de la demanda principal.

Por medio de la reconvención el demandado va a interesar que se dicte sentencia en la que no sólo se desestime la solicitud del demandante, sino que, además, se acojan sus propias pretensiones solicitadas en la demanda reconvencional, es decir, el demandado entiende que, frente a la reclamación judicial entablada frente a su persona, se encuentra amparado por la realidad de unos hechos capaces de enervar las pretensiones jurídicas instadas por la demandante y, asimismo, mediante tal demanda reconvencional, pasa a contraatacar al objeto de que se le reconozca un derecho que, a su juicio, ostenta frente a la parte actora, que, de ser reconocido en la sentencia que resuelva dicha cuestión, tendrá efectos de cosa juzgada.

Por otra parte el artículo 408 de la LEC se ocupa del tratamiento procesal de la alegación de compensación de crédito en los siguientes términos: “Si, frente a la pretensión actora de condena al pago de cantidad de dinero, el demandado alegare la existencia de crédito compensable, dicha alegación podrá ser controvertida por el actor en la forma prevenida para la contestación a la reconvención, aunque el demandado pretendiese su absolución y no la condena al saldo que a su favor pudiera resultar.”

De la literalidad del transcrito precepto se entiende, sin género de duda, que a la excepción de compensación de crédito no se le otorga el mismo trato procesal de alegación que a la reconvención, lo que permite al demandante contestar a dicha excepción como si de una reconvención se tratara, pero sin identificar, de ninguna manera, reconvención con excepción, ya que mediante la utilización de dicha excepción por parte del demandado, éste únicamente se limita a interesar la desestimación de la demanda, sin interesar una condena al actor por la diferencia, si la compensación supera lo reclamado, tal como así nos lo enseña, entre otras, la Sentencia del Tribunal Supremo de 17 de septiembre de 2004 (Sala de lo Social).

A tal efecto, al objeto de distinguir entre la excepción de compensación y reconvención, resulta sumamente clarificadora la dicción del artículo 406.3 de la LEC que señala de manera irrefutable que “En ningún caso se considerará formulada reconvención en el escrito del demandado que finalice solicitando su absolución respecto de la pretensión o pretensiones de la demanda principal”.

Por tanto, hemos de hacer mención especial a que la problemática interpretativa que traía causa de la anterior LEC, en cuya virtud la doctrina jurisprudencial diferenciaba entre compensación legal (la prevista en los arts. 1195 y ss. del Código Civil), que siempre podía invocarse por vía de excepción si el demandado se limitaba a interesar la desestimación de la demanda y la compensación judicial, en la que la jurisprudencia no resultaba pacífica, toda vez que había resoluciones que argumentaban la necesidad de formular reconvención en tal sentido, ha sido ampliamente superada por la nueva Ley de Enjuiciamiento Civil (Ley 1/2000) a través de la que se puede plantear la existencia de “crédito compensable”, sin discriminar entre compensación legal o judicial, tal como literalmente establece la reciente sentencia del Tribunal Supremo de 13 de junio de 2013 (sala de lo civil).

En definitiva, para dilucidar si nos encontramos ante una demanda reconvencional del artículo 406 de la LEC o simplemente ante una excepción de compensación de créditos del artículo 408 de dicha Ley, hemos de atender, estrictamente, al suplico del escrito de la parte demandada, en el que, si ésta se limita única y exclusivamente a solicitar la desestimación de la demanda pero sin solicitar la condena al pago del saldo que pudiera resultar a su favor, si la compensación superara lo reclamado por la parte demandante, nos encontraríamos lisa y llanamente ante una excepción de compensación de créditos del citado artículo 408 de la LEC; y, por el contrario, si el demandado, además, solicita la condena al pago de la demandante de la diferencia entre el crédito objeto de compensación, siempre y cuando éste fuere mayor que la cantidad que le es reclamada en la demanda, no cabe duda alguna que el cauce procesal adecuado habrá de ser necesariamente la vía reconvencional preceptuada en dicho artículo 406 de la LEC.