NUEVAS POSIBILIDADES EN LAS HERENCIAS DEL PAÍS VASCO

LA LEY DE DERECHO CIVIL VASCO Y LA REFORMA DEL SISTEMA HEREDITARIO

Imagen Herencias
La Ley 5/2015, de 25 de junio, de Derecho Civil Vasco, que entró en vigor el día 3 de octubre, ha supuesto una gran novedad puesto que regula por primera vez un Derecho Civil propio para todos los habitantes de la comunidad autónoma del País Vasco.

La nueva normativa crea la vecindad civil vasca, que se adquirirá automáticamente desde la entrada en vigor de esta Ley por todos los ciudadanos del País Vasco con vecindad civil en estos territorios, aplicándose las disposiciones de la Ley a todos ellos.

Las principales novedades de la Ley se introducen en materia sucesoria, aunque también se establecen algunas respecto al régimen económico-matrimonial.

En materia de sucesiones hereditarias destacamos las siguientes novedades:

  • El heredero va a responder de las obligaciones y deudas del causante, pero únicamente hasta el valor de los bienes heredados en el momento del fallecimiento del causante. Es decir, se suprime la responsabilidad universal por la que el heredero respondía de las deudas del difunto también con sus propios bienes.
  • Se introducen nuevas formas de testar que se añaden a las que hasta ahora estaban vigentes en el Código Civil. Los ciudadanos vascos podrán otorgar, entre otros, los siguientes testamentos:
    • El testamento hilburuko, o en peligro inminente de muerte, que se podrá realizar de palabra, ante 3 testigos y ser posteriormente redactado, adverado y protocolarizado ante notario.
    • El testamento mancomunado o de hermandad, en el que dos personas de forma conjunta disponen en un solo documento de todos o parte de sus bienes o designan comisario a la misma o distinta persona.
    • El testamento por comisario, en el que se encomienda a otra persona o personas la facultad de designar sucesor, distribuir la herencia y demás facultades transmisoras propias.
  • Se modifica la regulación de las legítimas, entendida como la parte de los bienes que el testador está obligado a transmitir a unas personas determinadas, lo que implica una mayor libertad para testar y distribuir los bienes de una persona. Hasta ahora, los descendientes debían recibir de forma imperativa dos terceras partes de la herencia, sin embargo la nueva Ley establece que la legítima de los descendientes será únicamente un tercio del valor económico de la herencia. Además, esta legítima no tiene por qué transmitirse por partes iguales a todos sus descendientes, sino que el testador puede elegir a uno o varios y apartar a los demás, incluso puede nombrar a sus nietos en defecto de sus hijos, aunque éstos vivan. Por tanto, se abre un amplio abanico de posibilidades para que el testador decida a quién quiere transmitir sus bienes, no estando obligado a transmitir la mayor parte a sus descendientes o familiares directos.
  • Se equipara al cónyuge viudo y a la pareja de hecho, lo que supone que legalmente ambos tienen los mismos derechos en régimen de sucesiones. En cuanto a la legítima del cónyuge viudo o pareja de hecho, en caso de concurrir con descendientes, ascenderá al usufructo de la mitad (1/2) de todos los bienes del causante. De lo contrario, le corresponderá el usufructo de dos tercios (2/3) de todos los bienes.
  • Otra novedad es que el cónyuge viudo o miembro superviviente de la pareja de hecho tendrá a su vez, derecho de habitación en la vivienda conyugal mientras se conserve en estado de viudedad, no haga vida marital ni tenga un hijo no matrimonial o no constituya una nueva pareja de hecho.
  • Se introducen los pactos sucesorios, prohibidos legalmente hasta ahora. Esto supone que una persona puede en vida pactar con sus herederos regular qué bienes les transmitirá tras su fallecimiento y de qué forma, en qué momento lo recibirán, también se puede renunciar a una herencia en vida, etcétera.
  • Algunas instituciones forales como la troncalidad (Bizkaia), la libertad de testar del Valle de Ayala, o la sucesión del caserío en Gipuzkoa, se aplicarán únicamente a quienes tengan vecindad civil local en los territorios en los que sean aplicables dichas disposiciones.

En materia de régimen económico-matrimonial, tal y como estaba vigente, el régimen económico matrimonial será el que los cónyuges establezcan en capitulaciones matrimoniales, de manera que las parejas disponen de libertad total a la hora de optar por el régimen matrimonial que regulará su matrimonio, pudiendo otorgar las citadas capitulaciones, bien antes o después de la celebración del matrimonio.

A falta de capitulaciones matrimoniales, el matrimonio se regirá por las normas de la sociedad de gananciales, reguladas en el Código Civil. No obstante, a quienes tengan vecindad civil local vizcaína se les aplicarán de forma supletoria, las normas especiales del régimen de comunicación foral. En el caso de las parejas de hecho, el régimen legal por defecto será el de separación de bienes.

Se ha de destacar que por pareja de hecho se entenderá aquellas que estén inscritas en el Registro especial creado por la Ley 2/2003, de 7 de marzo, es decir el Registro de Parejas de Hecho de la Comunidad Autónoma del País Vasco.

En resumen, se modifica de forma sustancial la normativa de sucesiones y de régimen matrimonial que hasta ahora estaba vigente para los ciudadanos vascos. Tras la entrada en vigor de la Ley cada persona podrá decidir con mayor libertad y flexibilidad cómo redactar el testamento y las capitulaciones matrimoniales, sin muchas de las restricciones legales que hasta ahora eran aplicables.

CUESTIONES A TENER EN CUENTA A LA HORA DE ACEPTAR UNA HERENCIA

¿Quién se puede considerar heredero? ¿Todos los herederos tienen que estar de acuerdo para repartir una herencia? ¿Es obligatorio aceptar una herencia o se puede rechazar la misma?

Estas y otras cuestiones son las que nos planteamos la mayoría de las personas cuando fallece un familiar. En este breve artículo vamos a intentar responder a algunas, porque evidentemente es imposible responder de forma breve a toda la problemática y a todas las dudas que se suscitan a la hora de repartir una herencia.

  • Concepto de heredero

En primer lugar, una cuestión fundamental a tener en cuenta es que para ser heredero previamente se debe aceptar la herencia. El hecho de que en el testamento se designe a una persona no significa que automáticamente se convierta en heredero. Los bienes de la persona fallecida, hasta que son aceptados y repartidos por los beneficiarios de la herencia, conforman la denominada “herencia yacente”.

  • Herencia testada e intestada

La herencia puede ser testada o intestada. La testada, como el mismo nombre indica, es aquélla en la que el fallecido ha otorgado un testamento nombrando a sus herederos e indicando cómo quiere proceder al reparto de sus bienes. La herencia intestada, por otra parte, tiene lugar cuando el fallecido no ha realizado testamento. En ese caso, sus bienes serán repartidos conforme a las disposiciones legales aplicables.

  • Aceptación o repudiación de la herencia

No es obligatorio aceptar una herencia, se trata de un acto totalmente personal y voluntario.

En el caso de decidir aceptar la herencia, ¿cómo se debe realizar esa aceptación, puede ser parcial? Ésta es una duda que se plantea a menudo por las personas interesadas. Pues bien, la herencia tiene que aceptarse o repudiarse totalmente, no cabe aceptar o rechazar en parte la misma.

  • Bienes y deudas

Cuando se acepta una herencia, no sólo se aceptan y se reciben bienes y derechos, sino que también se heredan las deudas del fallecido. Esto es algo que se debe tener en cuenta por los posibles interesados.

Hay una posibilidad de no hacerse cargo de las deudas de la persona fallecida, que es aceptar la herencia a beneficio de inventario. Esto supone que previamente a repartir los bienes se han de pagar las deudas del fallecido. Si una vez abonadas las mismas, quedan bienes a repartir, estos bienes serán los que reciban los herederos.

  • El reparto o la partición de la herencia

¿Cómo se realiza la partición de la herencia? En primer lugar, se debe proceder a realizar el denominado inventario y avalúo de los bienes, es decir, identificar todos los bienes, derechos, y en su caso, deudas de la herencia, y valorar los mismos.

Salvo que se haya designado en el testamento una persona que realice el reparto de los bienes (el denominado contador-partidor) o el propio testador haya establecido en el testamento cómo realizar la partición, son los propios herederos quienes deben valorar y repartir los bienes.

La partición se debe realizar por todos los herederos y además debe realizarse el reparto de los bienes por unanimidad. Es decir, todos deben estar de acuerdo en la valoración y en el reparto de los bienes. Así que aunque la mayoría alcance un consenso en repartir de una determinada manera los bienes, si hay uno solo de ellos que no está conforme con dicha decisión, no se podrá producir el reparto.

Y la pregunta que procede es qué pasa en el caso de que no se llegue a un acuerdo en el reparto de los bienes. Pues inevitablemente en ese caso el único recurso que queda es acudir a los tribunales para solicitar la división judicial de la herencia. El Juez nombrará una persona que realice el inventario y valoración de los bienes y se decidirá el reparto de los mismos.

Evidentemente, se trata de la peor solución posible, porque la resolución judicial no va a satisfacer muy probablemente la voluntad de los herederos.

Conclusiones

Con el presente artículo se ha tratado de dar respuesta de forma sencilla a alguno de los múltiples interrogantes que se suscitan cuando se ha de proceder a la aceptación y el reparto de una herencia.

De todas formas, para evitar posibles conflictos y ahorrar a los futuros herederos tener que realizar trámites costosos o tomar decisiones difíciles, es muy conveniente planificar de forma adecuada la sucesión. Debemos ser conscientes que es fundamental realizar un testamento, sobre todo, cuando cada persona tiene claro cómo quiere repartir sus bienes y a quién quiere dejárselos.

El simple hecho de otorgar un testamento supone ahorrar a los futuros herederos muchos quebraderos de cabeza y facilitarles los trámites a realizar para poder tomar posesión de la herencia.