¿Cómo deben aplicar las empresas los resultados obtenidos en el ejercicio anterior?

En el mes de junio, las Juntas Generales de las sociedades de capital (cuyo ejercicio se haya cerrado el 31 de diciembre) tienen el deber de aprobar las cuentas del ejercicio anterior y decidir sobre la aplicación que ha de realizarse sobre el resultado obtenido.

Al respecto, y sin perjuicio de posibles autolimitaciones reguladas en los Estatutos Sociales de cada sociedad, la Ley de Sociedades de Capital (“LSC”) impone determinadas reglas para proceder a la aplicación del resultado.

En concreto, dependiendo de la situación patrimonial de la empresa, la aplicación del resultado positivo deberá ajustarse a las siguientes normas:

  • En el caso de que la sociedad no se encuentre en situación de desequilibrio patrimonial, la Junta deberá acordar, en primer lugar, dotar la Reserva Legal obligatoria, de manera que se destinará el 10 % del beneficio hasta que la Reserva Legal alcance el 20 % del capital.

En segundo lugar, una vez dotada la reserva legal o cubiertos los límites exigidos por esta, los socios podrán voluntariamente, proceder a la compensación de pérdidas de ejercicios anteriores, dotar reservas de libre disposición, o bien distribuir los resultados en forma de dividendo.

  • Si, por el contrario, la sociedad se encuentra en situación de desequilibrio patrimonial, es decir, cuando el Patrimonio Neto sea inferior a la cifra del Capital Social, el beneficio deberá destinarse de manera obligatoria a la compensación de pérdidas.

Este segundo escenario crea dudas de primacía entre dotar “en todo caso” la Reserva Legal obligatoria del artículo 274 de la LSC o compensar las pérdidas de ejercicios anteriores. En este sentido, la doctrina mayoritaria y la Consulta nº 5 BOICAC nº 99/2014 se decantan por sanear en primer lugar la situación de desequilibrio. En cualquier caso, los acreedores no se verán perjudicados ante una u otra aplicación del resultado, ya que en caso de destinar dichos beneficios a la Reserva Legal (siempre que ésta no supere el 20%), la misma sólo podrá destinarse a la compensación de pérdidas.

En definitiva, a pesar de que la Junta de Socios, como órgano soberano, tiene la potestad decisoria sobre la aplicación del resultado, ésta se halla condicionada por imperativos legales que, en ocasiones, limitan su libertad de decisión.

Ainara Gómez Iglesias

   

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