EFECTOS FRENTE A TERCEROS DE UNA SOCIEDAD MERCANTIL IRREGULAR

El objeto del presente comentario breve es la Sentencia del Tribunal Supremo (Sala de lo Civil, Sección 1ª) 740/2010, de 24 de noviembre del 2010. Recurso 876/2007.

Para analizar esta sentencia considero prudente tener en cuenta, con carácter previo, los siguientes artículos de la Ley de sociedades de capital (LSC):

El artículo 20: La constitución de las sociedades de capital exigirá escritura pública, que deberá inscribirse en el Registro Mercantil (RM).

El artículo 33: Las sociedades adquieren personalidad jurídica con su inscripción en el RM.

El artículo 36 que regula la sociedad en formación (no inscrita en el RM) y señala la responsabilidad solidaria de aquellos que contratan en nombre de la sociedad, salvo que la eficacia de los actos y contratos celebrados hubiese quedado condicionada a la inscripción y, en su caso, posterior asunción de los mismos por parte de la sociedad.

El artículo 39 regula la sociedad irregular, (transcurrido 1 año desde el otorgamiento de la escritura sin que se haya inscrito en el RM), que se regirá por las normas de la sociedad colectiva o, en su caso, las de la sociedad civil si la sociedad en formación hubiera iniciado o continuado sus operaciones.

Partiendo de estos preceptos, se plantea el siguiente caso:

Un matrimonio propietario de un solar suscribe un “contrato de permuta de solar por obra futura” con dos señores en representación de “PROMOCIONES GONZÁLEZ-MESA S.L. sociedad en formación”. La referida sociedad todavía no se había escriturado y ni siquiera había solicitado la denominación en el Registro Mercantil.

Denegada la denominación, los referidos señores constituyen la sociedad con la denominación “PROMOCIONES CIORRAMOL S.L.” y la inscriben en el Registro Mercantil seis meses después de la suscripción del referido contrato.

Un mes después, los propietarios del solar comunican su voluntad de desistir del contrato por incumplimiento contractual.

PROMOCIONES CIORRAMON S.L. presenta una demanda en la que pide, entre otras cosas, que se declare la validez del “contrato de permuta de obra por suelo” suscrito por las partes. Por contra, el matrimonio demandado alega, entre otras, la falta de legitimación de la actora para ejercitar la acción pretendida por no ser ella sino una entidad distinta la que en su día firmó el contrato esgrimido.

Pues bien, a la vista de los artículos expuestos anteriormente, parece que la primera respuesta lógica del caso sería considerar que la sociedad “PROMOCIONES GONZÁLEZ-MESA S.L. sociedad en formación” no existía como tal en el momento de suscribir el contrato ya que en dicho momento ni siquiera se había otorgado la escritura pública de constitución.

Sin embargo, en la sentencia que hoy comentamos el Tribunal Supremo no lo entiende de esa forma y otorga a PROMOCIONES CIORRAMOL S.L. legitimidad para exigir el cumplimiento del contrato suscrito y ello en base a las siguientes consideraciones:

1) Se reconoce cierto grado de personalidad jurídica a las sociedades mercantiles no formalizadas en escritura pública, suficiente para adquirir y poseer bienes de todas clases, así como contraer obligaciones y ejercitar acciones conforme al artículo 38 del Código Civil (CC).

2) La razón social y las denominaciones de las sociedades en las que no se ha otorgado escritura pública de constitución ni hay reserva de denominación, tiene una fuerza identificadora relativa, ya que no tienen todavía la eficacia individualizadota que le otorga el Registro ex art. 407 RRM.

3) La interposición de la demanda interesando que se declare válido el contrato firmado y la condena a elevar a escritura pública el mismo se entiende como una ratificación tácita posterior a los efectos del artículo 36 de la LSC.

Parece que el Tribunal supremo hace una interpretación extensiva de los artículos de la LSC antes mencionados en relación con los artículos 1665, 1667 y 1670 del CC que regulan las sociedades civiles en las que, como regla general, no se requiere escritura pública para la adquisición de personalidad jurídica pudiendo revestir todas las formas reconocidas en el Código de comercio (SA, SL, etc.).

   

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