FIN DE LA DOCTRINA DEL TIRO ÚNICO (Sentencia del Tribunal Supremo de 19 de noviembre de 2012)

Siempre ha sido muy consolidada la práctica judicial según la cual cuando un Tribunal de lo contencioso-administrativo anulaba una liquidación tributaria por defectos de forma, la sentencia que anulaba la liquidación ordenaba, además, la retroacción de actuaciones al momento en el que se cometió el defecto formal para que la Administración tuviera una nueva oportunidad para enmendar su error, y así poder dictar una nueva liquidación sin defectos formales invalidantes. El único límite que existía era el de la prescripción y la santidad de la cosa juzgada.

La Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana de 17 de junio de 2010 puso en tela de juicio la controvertida facultad de la Administración Tributaria de reiterar una liquidación tras haber sido anulada una anterior por defectos formales y aplicó la conocida como “doctrina del tiro único”, según la cual, la Administración Tributaria tiene una única oportunidad para dictar una liquidación sin errores de forma, puesto que si por dichos motivos es anulada, ya no podrá dictar una nueva.

Es decir, si el Tribunal de lo contencioso-administrativo anulaba una liquidación por defecto de forma, concedía a Hacienda otra oportunidad para que dictase una nueva liquidación. Si Hacienda volviera a cometer el mismo defecto formal, no se le concedería otra oportunidad.

El TSJ de la Comunidad Valenciana iba sin embargo más allá y estableció que era imposible reiterar los actos administrativos tributarios una vez que los mismos hubieran sido anulados por sentencia judicial, con independencia de cuál hubiera sido el tipo de vicio o defecto determinante de la anulación. La Sala no admitía una segunda liquidación administrativa, y concluía considerando que no resulta factible reiterar los actos administrativos tributarios una vez que los mismos han sido anulados por sentencia judicial, con independencia de cuál haya sido el tipo de vicio o defecto determinante de la anulación, es decir, de forma o de fondo.

Pues bien, el Tribunal Supremo en su Sentencia de 19 de noviembre de 2012 parece poner fin a la doctrina del tiro único y ha establecido que la Administración Tributaria puede reabrir un expediente y volver así a dictar una nueva liquidación en los casos en los que una liquidación haya sido judicialmente anulada, y ello con independencia de si la anulación lo haya sido por defecto de forma o de fondo, siempre y cuando el derecho a practicar la liquidación no hubiera prescrito.

Es decir, no se cuestiona si ante una liquidación que adolece de un defecto formal puede el Tribunal de lo Contencioso Administrativo ordenar la retroacción de actuaciones previa subsanación del defecto formal, sino que la Administración puede reabrir el expediente, una vez anulada la liquidación por defecto formal o de fondo, y dictar una nueva liquidación, siempre dentro del plazo de prescripción.

   

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