FUTURO INCIERTO PARA LOS TRANSPORTÍSTAS EN MÓDULOS

La aprobación con fecha 13 de abril del 2012 del Anteproyecto de Ley de modificación de la normativa tributaria y presupuestaria y de adecuación de la normativa financiera para la intensificación de las actuaciones en la prevención y lucha contra el fraude, ha supuesto un motivo añadido de preocupación para parte del sector de los transportistas, en concreto, para los transportistas autónomos, que venían tributando en el régimen de estimación objetiva por módulos en el IRPF, y en el régimen simplificado de IVA.

Hasta ahora, había tres causas de exclusión del régimen de módulos de IRPF: volumen de operaciones del ejercicio anterior mayor que 450.000 euros, compras corrientes en el ejercicio anterior superiores a 300.000 euros y que se ejerciera además alguna actividad que tributara en estimación directa. En el Anteproyecto se añade una cuarta causa de exclusión, que afecta expresamente a los transportistas autónomos. Esta nueva causa de exclusión tiene en cuenta la facturación que de los transportistas a personas jurídicas en el ejercicio anterior y se establecen los siguientes límites para estas operaciones:

50.000 euros de facturación a personas jurídicas o entidades, si este tipo de operaciones representa más del 50% del total de su facturación del ejercicio anterior (cosa que ocurrirá prácticamente en casi todos los casos).

225.000 euros, para el resto de personas jurídicas.

Por tanto, a efectos de la exclusión del régimen de estimación objetiva por módulos, el límite de facturación del ejercicio anterior, en el caso de los transportistas, se reduce drásticamente.

El hecho de quedar excluido del régimen de módulos en IRPF como consecuencia de lo expuesto anteriormente, supondrá para el transportista autónomo un incremento importante de sus costes, en concreto en los siguientes apartados:

1) La tributación de IRPF no será una cantidad fija en función del personal empleado y las toneladas de carga de los vehículos, sino que se calculará en función de los ingresos y gastos reales.

2) Quedará excluido automáticamente del régimen simplificado de IVA, pasando a tributar en el régimen general, es decir, tributará por la diferencia entre el IVA repercutido por las facturas que expide a sus clientes y el IVA soportado por los gastos y compras relacionados con su actividad.

3) Se aumentan los costes administrativos: llevanza de contabilidad, elaboración y presentación de declaraciones fiscales, pago a gestores para la tramitación de las mismas….

   

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