CUANDO TRES SON MULTITUD: HACIENDA Y EL DIVORCIO

Cuando un matrimonio se rompe, además de las complicaciones propias del proceso de separación, Hacienda puede ser un tercero en discordia que complique aún más el ya de por sí desagradable lance.
Hacienda y el divorcio
Además, no podemos obviar una realidad cada vez más habitual como es la proliferante concesión de custodias compartidas por parte de los jueces, cuestión que evidentemente debe considerarse un avance pero que económicamente puede suponer un auténtico drama.
Con el fin de arrojar un poco de luz sobre las implicaciones fiscales que puedan derivarse de una separación o divorcio, en estas breves notas resumiremos los aspectos más relevantes a tener en cuenta de cara al IRPF de los cónyuges.

La tributación conjunta:

Para empezar, es necesario tener en cuenta que los cónyuges ya no podrán hacer la declaración conjunta en el año en el que se hayan separado, ya que el IRPF tiene en cuenta la situación personal a 31 de diciembre.

A partir del momento en que se produzca la separación legal sólo se considerará unidad familiar, que pueda optar por la tributación conjunta, a la formada por un progenitor y todos hijos, según acuerdo entre ambos progenitores.

Si no existe acuerdo, constituirá unidad el progenitor a cuyo cuidado se hayan atribuido los hijos de forma exclusiva por resolución judicial. Podrán existir dos unidades familiares cuanto, en virtud de resolución judicial, se atribuya el cuidado de hijos de forma exclusiva a los dos progenitores.

Por lo tanto, hay que advertir que en los supuestos de custodia compartida será imprescindible el acuerdo entre los progenitores para la atribución a uno de ellos del derecho a formar unidad familiar con los hijos.

Observación: Cuidado con no llegar a un acuerdo y aplicar la reducción los dos progenitores. Hacienda contrastará el dato con gran facilidad, y llegará una paralela sin perjuicio de la posible sanción.

La pensión compensatoria y por alimentos al cónyuge:

La pensión compensatoria, es la cantidad establecida por decisión judicial, que un cónyuge debe entregar al otro cuando con el divorcio o la separación se genera un desequilibrio económico.

Por otro lado, el juez también puede decidir que se establezca la obligación del pago de una pensión de alimentos en favor del cónyuge.

Tanto una pensión como la otra, tienen el siguiente tratamiento tributario:

  • El perceptor de la pensión debe declarar el importe recibido como rendimiento de trabajo.
  • El pagador podrá aplicar una reducción con un límite máximo establecido por la propia base imponible del contribuyente, ya que de la aplicación de la reducción no puede derivar una base negativa.

Ante la inclusión en la Ley de la Jurisdicción Voluntaria del divorcio de mutuo acuerdo de forma extrajudicial ante Notario o Secretario Judicial, parece lógico pensar que las reducciones serán también aplicables para aquellos divorcios en los no haya resolución judicial. No obstante, para su aplicación será necesaria una modificación del texto normativo.

Deducción por anualidad de alimentos a los hijos:

Se aplica por las cantidades fijadas por decisión judicial que paga un contribuyente para satisfacer las necesidades indispensables para el sustento, habitación, vestido, asistencia médica y educación de sus hijos.

El contribuyente podrá aplicar una deducción del 15% de las cantidades abonadas, con un límite que oscilan desde 175,50 euros por el primero de los hijos y 566,40 euros fijados para el quinto hijo y cada uno de los sucesivos.

De cara a acreditar el derecho a la aplicación de los incentivos fiscales de la pensión compensatoria como la de alimentos, es necesario acreditar la existencia de una resolución judicial y un justificante del pago de dicha pensión. Por ello, es recomendable efectuar los pagos a través de medios que dejen rastro, con el fin de poder justificarlos frente a Hacienda.

Vivienda

La vivienda suele ser un elemento clave en todo proceso de divorcio. Así, en los casos en que uno de los cónyuges decida vender el 50 % de la vivienda a su expareja, el primero puede estar obligado a tributar por la ganancia patrimonial que se pueda derivar de dicha venta, suponiendo una cuota de IRPF de entre el 20-25% por ciento de la ganancia obtenida.

En determinados casos, una alternativa a la venta puede ser deshacer el proindiviso, no resultando tributación alguna. ¿Cómo? Simplemente liquidando la sociedad de gananciales que se puede hacer sin esperar a la demanda de divorcio, presentando en el juzgado las capitulaciones matrimoniales (únicamente se tributa AJD, por el 0,5% sobre el valor total del inmueble).

Una vez dividida la cosa común, podrán decidir si venden el inmueble o bien, extinguen el proindiviso adjudicándose un tanto por ciento del bien compensándose las desigualdades que pudieran generarse¹.

Deducción por Adquisición de vivienda habitual:

¿Cuándo considera Hacienda que una vivienda es habitual? Cuando el contribuyente resida en ella durante un periodo continuado de tres años.

¿Qué sucede si uno de los cónyuges cambia su domicilio como consecuencia de un proceso de separación? ¿Pierde el derecho a la deducción?¿Tiene que devolver las deducciones aplicadas hasta la fecha?

La normativa prevé que se mantendrá la consideración de vivienda habitual aun cuando se produzca la separación matrimonial antes del cumplimiento del plazo de tres años, no exigiendo por lo tanto regularizaciones en relación con lo deducido hasta entonces. A partir de dicha fecha, si deja de residir en la misma, perderá tal carácter.

No obstante, el contribuyente que esté obligado por el juez a pagar la hipoteca de la casa en la que vive su hasta entonces cónyuge con los hijos comunes, podrá seguir aplicándose la deducción del 18% de su aportación al pago de la hipoteca, además de la deducción que le pueda corresponder por adquisición o alquiler de la vivienda en la que él viva.

Hacienda permite la aplicación simultánea de las deducciones por alquiler/ adquisición de la vivienda de los hijos y la deducción correspondiente a la propia.

Si por el contrario, el juez acuerda la custodia compartida y se establece la vivienda de los hijos en la vivienda familiar, produciéndose el traslado alternativo de los progenitores, éstos deberán optar entre las viviendas que hayan ocupado para establecer cuál de ellas constituye su vivienda habitual a los efectos de aplicar la deducción, no pudiendo aplicar la deducción, por adquisición o alquiler, por dos viviendas.

Es evidente que los acontecimientos que se suceden en los procesos de separación son complejas y variadas. La clave está en asesorarnos para conocer cuáles son los efectos tributarios que puedan derivar de las mismas, con el fin de conseguir que Hacienda no sea un problema añadido más a un proceso de por sí, ya complicado.


¹ A este respecto, hay que advertir que en caso de que uno de los cónyuges se quede con la vivienda y compense con una cantidad en metálico al otro, si algún día decide vender esa vivienda, probablemente deberá tributar por la variación patrimonial que se produzca.

   

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