INDEMNIZACIÓN POR CANCELACIÓN DE VUELO: Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de 13 de octubre de 2011

Gracias a esta sentencia el más alto tribunal de la Unión Europea aclara las dudas surgidas en torno a los conceptos “cancelación de vuelo” y “compensación suplementaria” recogidos en el “Reglamento (CE) nº 261/2004 del Parlamento Europeo y del Consejo, por el que se establecen normas comunes de sobre compensación y asistencia a los pasajeros aéreos en caso de denegación de embarque y cancelación o gran retraso de los vuelos”.

En concreto, el TJUE –a raíz del litigio surgido entre varios pasajeros y la compañía AIR FRANCE por la cancelación de un vuelo que tuvo que volver al aeropuerto de origen debido a problemas técnicos- resuelve las dos cuestiones prejudiciales planteadas por el Juzgado de lo Mercantil nº 1 de Pontevedra, a saber:

(a) ¿Cabe incluir dentro del concepto “cancelación” del artículo 2º del Reglamento aquellos casos en los que, habiendo despegado el avión, éste no llegue a su destino (incluido el regreso forzoso al aeropuerto de origen)?

(b) Mediante el concepto de “compensación suplementaria” recogido en el artículo 12 del Reglamento ¿Puede el juez nacional -ante el incumplimiento del contrato de transporte por una compañía aérea- conceder una indemnización de daños y perjuicios, incluyendo daños morales o solamente cabe incluir en él los gastos de asistencia (ej.: reembolso de billete o conducción hasta el destino final, asunción de gastos de traslado entre el aeropuerto de llegada y el inicialmente previsto) y de atención (ej.: restaurantes, alojamiento y llamadas) previstos en los artículos 8 y 9 del Reglamento?

Respecto de la primera de las cuestiones, el TJUE -partiendo de los términos “vuelo” e “itinerario” analizados en pronunciamientos anteriores (sentencia de 10 de julio de 2008, EMIRATES AIRLINES, C-173/07 y sentencia de 19 de noviembre de 2009, STURGEON y otros, C-402/07 y C-432/07)- entiende que dentro del concepto cancelación” han de incluirse aquellos supuestos en los que el avión haya despegado y, por cualquier causa, deba regresar al aeropuerto de origen, debiendo ser transferidos los pasajeros a otros vuelos.

Sin embargo, a nuestro juicio lo que resulta especialmente relevante no es tanto la conclusión sino el razonamiento utilizado por el Tribunal para llegar a la misma ya que parte de la premisa que “para que un vuelo pueda considerarse realizado no basta con que el avión haya salido conforme al itinerario previsto, sino que es necesario también que haya alcanzado su destino tal y como figura en el mismo”, lo cual puede dar lugar a reclamaciones de pasajeros en aquellos casos donde, sin llegarse a producir una denegación de embarque, un retraso o una cancelación de vuelo en sentido estricto, acontezca cualquier alteración en el itinerario de vuelo previsto.

En relación con la “compensación suplementaria”, el TJUE considera que debe ser un complemento a la indemnización mínima y a las compensaciones de atención y asistencia previstas en los artículos 7 a 9 de la norma, por lo que no deben incluirse dentro de aquella los gastos de transporte, restaurantes, alojamiento, etc. que están expresamente contemplados en dichos artículos. En definitiva, la compensación suplementaria es una herramienta en manos del juez nacional para conceder aquellas indemnizaciones que -con arreglo a su ley interna y demás normas aplicables (como son los artículos 19, 22 y 29 del Convenio de Montreal)- tengan por finalidad resarcir al pasajero la totalidad de los daños y perjuicios sufridos por el incumplimiento del contrato de transporte, incluidos los daños morales que pudieran corresponder a juicio del órgano nacional.

Aunque pueda resultar evidente, conviene destacar la importancia del pronunciamiento anterior en virtud del cual los tribunales españoles podrán conceder, a partir de ahora y sobre la base del Reglamento (CE) nº 261/2004, indemnizaciones por daños morales a pasajeros que vean cancelados sus vuelos por causas imputables a la compañía aérea y aunque dicho concepto –el de daños morales- no se encuentre expresamente recogido en la norma comunitaria.

Finalmente, dentro de esta sentencia resulta de interés una última cuestión que, accesoriamente, plantea el juzgado español y que consiste en saber si los derechos de asistencia y atención previstos en los artículos 8 y 9 del Reglamento han de ser expresamente invocados por el pasajero o, por el contrario, puede el órgano juzgador conceder, de oficio, una compensación en base a los mismos.

Pues bien, con respecto a dicha cuestión, el Tribunal europeo entiende que no hay impedimento alguno en el Reglamento para conceder una indemnización sobre la base de los referidos preceptos aunque éstos no hayan sido expresamente alegados. Por tanto, dicha conclusión no viene sino a ser una confirmación de un principio tan básico de nuestro Derecho procesal como es el de “iura novit curia”.

   

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