LA CAPITALIZACIÓN DE INTERESES EN LOS CONTRATOS DE PRÉSTAMO

La capitalización de intereses, o anatocismo como se conoce en la doctrina y jurisprudencia, consiste en que los intereses pactados en un contrato, vencidos y no satisfechos, generan a su vez nuevos intereses. En la práctica diaria podemos comprobar que las entidades bancarias aplican este anatocismo en los préstamos (o tarjetas de crédito) que se encuentran impagados, aumentando con ello considerablemente el importe de la deuda.

Esta figura legal se encuentra regulada en el Código Civil y en el Código de Comercio, según nos encontremos ante un préstamo de carácter civil o mercantil. Así, mientras el art. 1109 del Código Civil establece que: “los intereses vencidos devengan el interés legal desde que son judicialmente reclamados aunque la obligación haya guardado silencio sobre este punto”, el art. 311 del Código de Comercio dispone que “se reputará mercantil el préstamo, cuando alguno de los contratantes fuera comerciante y las cosas prestadas se destinaren a actos de comercio”. Es por ello por lo que explicaremos en puntos separados como debe aplicarse en ambas ramas del derecho.

1.- La capitalización de intereses en los préstamos civiles.

El art. 1109 del Código Civil recoge una capitalización de intereses automática. Es decir, sin expreso acuerdo entre las partes, los intereses vencidos y no satisfechos generan a su vez nuevos intereses desde su reclamación judicial. Sin embargo, es posible que las partes acuerden un anatocismo convencional, con regulación propia, si el mismo se pacta en el contrato.

En este sentido, el Tribunal Supremo en su Sentencia de fecha 8 de noviembre de 1994 (Referencia Aranzadi-Westlaw: RJ 1994/8477), confirmada por la Sentencia de 4 de junio de 2009 (Referencia Aranzadi-Westlaw RJ 2009/4747) admite este pacto por entender, por una parte, que “el principio de autonomía de la voluntad que consagra el artículo 1255 del Código Civil permite que las partes puedan celebrar el referido convenio, siempre que el mismo, además de no ser contrario a la moral, ni al orden público, no esté prohibido por la Ley, como no lo está, según veremos seguidamente”.. Y por otra, porque el art. 1109 del Código Civil “además de admitir en el inciso inicial de su párrafo primero el anatocismo legal, admite también el convencional, en el inciso siguiente de ese mismo párrafo primero, al decir «aunque la obligación haya guardado silencio sobre este punto», con lo que, «a sensu contrario», viene a admitir que las partes puedan pactar expresamente que los intereses pactados (vencidos y no satisfechos) puedan producir intereses.” En efecto, con base en el artículo 1255 del Código e interpretando “sensu contratrio” el artículo 1109 del mismo texto legal, el Tribunal Supremo admite el anatocismo convencional.

En definitiva, los intereses vencidos y no satisfechos de los contratos de préstamo de carácter civil devengarán el interés legal únicamente desde su reclamación judicial y siempre que no se haya pactado en el contrato otra disposición diferente.

2.- La capitalización de intereses en los préstamos mercantiles.

Por su parte, el artículo 317 del Código de Comercio regula la capitalización de los intereses señalando que “los intereses vencidos y no pagados no devengan intereses. Los contratantes podrán, sin embargo, capitalizar los intereses líquidos y no satisfechos, que, como aumento de capital, devengarán nuevos réditos.” A la vista de este artículo podemos atisbar la diferencia entre los préstamos civiles y mercantiles. Así, mientras que en el préstamo civil, a falta de acuerdo, existe el anatocismo desde la reclamación judicial, en los préstamos mercantiles los intereses vencidos y nos satisfechos no generan ningún tipo de interés.

No obstante, al igual que en los contratos de préstamo civil también cabe un pacto sobre la capitalización de los intereses vencidos, como así se desprende claramente de la segunda parte del artículo 317 del Código de Comercio, y según tiene establecido el Tribunal Supremo en la mencionada Sentencia del 8 de noviembre de 1994: “el artículo 317 del Código de Comercio que, en el inciso primero de su párrafo único, niega la posibilidad del anatocismo legal o de producción «ope legis», cuando dice que «los intereses vencidos y no pagados no devengarán intereses», admite expresamente, en cambio, el convencional, al decir en el inciso segundo de su referido párrafo único que «los contratantes podrán, sin embargo, capitalizar los intereses líquidos y no satisfechos, que, como aumento de capital, devengarán nuevos réditos».

A la vista de lo anterior, se aplicará la capitalización de intereses en los préstamos mercantiles únicamente si se pacta tal extremo en el propio contrato.

La Jurisprudencia menor también se ha pronunciado a este respecto, citando a título ilustrativo la Sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid de 17 de febrero de 2012 (Referencia Aranzadi-Westlaw: AC 2012/1402), o la reciente Sentencia de la Audiencia Provincial de Gipuzkoa de 29 de diciembre de 2012, la cual estima el recurso presentado por el prestatario que denunciaba, entre otras cuestiones, la aplicación del anatocismo por parte de la entidad bancaria en contratos de tarjeta de crédito, cuando tal figura legal no se pactó.

En conclusión, podemos terminar señalando que el pacto de anatocismo es válido tanto en el ámbito mercantil como en civil, pero si tal acuerdo no está incluido en el contrato no podrá aplicarse en los préstamos mercantiles y, en los civiles, únicamente desde su reclamación judicial.

   

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