La deducibilidad de los gastos por los vehículos de empresa cedidos a directivos en IVA

El Tribunal Supremo, en la reciente Sentencia de 5 de febrero de 2018 (Recurso de casación 102/2016), ha modificado la postura mantenida por diversos Tribunales Superiores de Justicia, principalmente el TSJ de Valencia y el TEAC en materia de deducibilidad en el Impuesto sobre el Valor Añadido de los gastos relativos a los vehículos cedidos por las entidades mercantiles a sus trabajadores cuando son utilizados tanto en el ejercicio de la actividad económica como para uso particular.

Los tribunales de instancia habían venido considerando que los gastos incurridos en la adquisición de estos vehículos debían ser totalmente deducibles en este impuesto, en la medida eran utilizados para las necesidades de una actividad económica, con independencia del porcentaje de utilización para fines profesionales que efectuara el usuario del vehículo. Este criterio se encontraba fundamentado en la incorrecta trasposición del artículo 95 LIVA, considerándose que era contrario a la Sexta Directiva (Directiva de IVA), y que, en consecuencia, de conformidad con el principio de primacía de las normas de la Unión Europea, debía aplicarse la Directiva de IVA en detrimento de la normativa española.

Debe añadirse que, como contrapartida a la deducibilidad total del gasto incurrido por parte de la entidad mercantil, los tribunales imponían la obligación al empresario de repercutir IVA por el porcentaje de utilización particular del vehículo por el trabajador.

Sin embargo, el Alto Tribunal ha modificado este criterio considerando que la normativa española está correctamente traspuesta y ha determinado que “Aunque la presunción de afectación del bien al desarrollo de la actividad empresarial o profesional se limita al 50%, ello no impide que la deducción tenga lugar por la totalidad, si el interesado acredita una afectación superior.”

Como consecuencia de este pronunciamiento, las entidades mercantiles podrán deducirse el 50% de los gastos derivados en la adquisición de vehículos, salvo que prueben un porcentaje de afectación superior al mencionado.

Del mismo modo, manteniendo el criterio desarrollado por la jurisprudencia sería necesario repercutir al trabajador el IVA por la parte del tiempo que el vehículo se utiliza para fines particulares del trabajador, pudiendo producirse una vulneración del principio de neutralidad, sobre el cual se sustenta este impuesto indirecto.

Si usted se encuentra en esta situación y tiene dudas acerca de la correcta tributación por estas cuestiones, no dude en contactar con nosotros.

   

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