La limitación de la exención por los dividendos percibidos por las empresas españolas de filiales extranjeras

El Gobierno ha alcanzado un acuerdo con Podemos para poder aprobar los Presupuestos Generales del Estado que incluye una batería de medidas que abarcan diversas materias. Entre esas medidas se desliza la posible limitación de la exención de los dividendos percibidos que procedan de empresas filiales o entidades participadas domiciliadas en el extranjero.  En palabras del Gobierno, esta medida tiene la previsión de recaudar cerca de alrededor de 1.000 millones de euros.

En la actualidad, el artículo 21 LIS (artículo 33 de las NFIS de los distintos Territorios Forales), permite la exención de los dividendos percibidos de sociedades nacionales o extranjeras, siempre que se ostente, directa o indirectamente, una participación en el capital social del 5%, que se mantenga dicha participación al menos durante un año de forma continuada, y que la sociedad que reparte los dividendos tribute en el Impuesto sobre Sociedades, u otro de naturaleza análoga, a un tipo nominal superior del 10%. En los Territorios Forales, además, se exige que los beneficios distribuidos procedan de actividades empresariales, por lo que, es necesario que, al menos, el 85 por 100 de los ingresos del ejercicio de la entidad que reparte el dividendo procedan de la realización de este tipo actividades. Hay que señalar que el objetivo de la exención es evitar que se produzca una doble imposición de los beneficios.

La propuesta presentada por el Gobierno y Podemos consiste incluir en la base imponible del Impuesto el 5% sobre el monto de los dividendos percibidos de fuente extranjera. Este incremento de la base se realiza en concepto de gastos no deducibles en el impuesto derivados de la gestión de la participación que mantiene la matriz en la filial.

A este respecto la Directiva 2011/96/UE del Consejo, de 30 de noviembre de 2011, relativa al régimen fiscal común aplicable a las sociedades matrices y filiales de Estados miembros diferentes, permite la adopción de este tipo de medidas siempre que no se exceda de un 5 % de los beneficios distribuidos por la sociedad filial.

Analizando la normativa de otros Estados miembros, esta medida es un reflejo de las limitaciones ya existentes en países como Alemania o Francia. En el caso de este último, la normativa fiscal francesa establece una exención del el 95% de los dividendos netos de las filiales que tributan en el Impuesto sobre Sociedades o en un impuesto de naturaleza análoga. Hay que subrayar que se hace tributar el 5% del dividendo neto percibido, esto es, una vez descontado del dividendo bruto el impuesto pagado en el Estado donde la sociedad que distribuye el dividendo está domiciliada. Para la aplicación de la exención, se exige la participación mínima del 5% en el capital social de la entidad filial y el mantenimiento continuado de la participación durante al menos 2 años.

En el caso de Alemania, la normativa del Impuesto sobre Sociedades permite la exención total de los dividendos percibidos por sociedades alemanas siempre y cuando ostenten una participación mínima en el capital social del 10% y cumplan con el requisito de su mantenimiento temporal. Sin embargo, sí establece una obligación de aumentar en la base imponible incluyendo el 5% del dividendo bruto percibido en concepto de gastos empresariales no deducibles. A efectos prácticos, nos encontramos también con una limitación de la exención de los dividendos percibidos del 5%, con la diferencia de que, en Francia, se tiene en cuenta para el cálculo el dividendo neto y, en Alemania, el dividendo bruto.

Por otro lado, debe señalarse que, a diferencia de la propuesta para España, en el caso de Francia y Alemania, la limitación de la exención se aplica tanto para los dividendos de fuente extranjera como para los dividendos de empresas nacionales, evitando vulnerar la normativa comunitaria.

La adopción de esta medida supondría un obstáculo para la internacionalización de las empresas españolas porque desincentiva la inversión en empresas en el extranjero. En el caso de las grandes empresas, esta medida se añadiría a la limitación, ya existente, a la aplicación de la deducción por doble imposición internacional recogida en el último apartado de la disposición adicional decimoquinta de la LIS.

Todavía se desconocen los términos finales de la medida que se quiere implantar, por lo que no podemos opinar sobre su compatibilidad con el principio comunitario de no discriminación, ni con las medidas contenidas en los Convenios internacionales para evitar la doble imposición.

También es pronto para conocer cuál va a ser la posición que van a adoptar las Territorios Forales en relación con esta medida. En cualquier caso, si no establecieran una limitación similar en la exención de los dividendos extranjeros, las empresas de estos territorios estarían en una situación más beneficiosa que las entidades de Territorio Común.

Si su empresa tiene inversiones en el extranjero y tiene dudas sobre esta cuestión, no dude en ponerse en contacto con nosotros para que le ampliemos esta información.

   

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