LA PÉRDIDA DE LA CONDICIÓN DE SOCIO DE UNA AIE POR LA DECLARACIÓN DE CONCURSO DE ACREEDORES (RDGRN DE 1 DE JULIO DE 2014)

Mediante el presente artículo vamos a comentar la reciente resolución de la Dirección General de los Registros y del Notariado (DGRN) de fecha 1 de julio de 2014, que trata el supuesto de la pérdida de la condición de socio de una Agrupación de Interés Económico (AIE) de una sociedad declarada en concurso.

Resulta interesante esta resolución por la temática de la misma, en concreto, de qué forma el concurso del socio de una AIE afecta a la propia entidad y al resto de socios de la misma, y cuáles son las consecuencias prácticas. Dadas las particulares características de la AIE, es distinto el tratamiento normativo que se da al concurso de uno de sus socios y sus consecuencias, respecto al concurso del socio de una sociedad anónima (SA) o limitada (SL).

El supuesto es el siguiente: la asamblea de socios de una AIE aprobó por mayoría de sus miembros liquidar la participación de un socio de la misma, una sociedad declarada en concurso voluntario de acreedores. El Registrador Mercantil deniega la inscripción de la escritura por entender que se trataba de un supuesto de exclusión de un socio que requiere un acuerdo unánime de los socios de la AIE, en base a lo establecido en los artículos 10 de la Ley 12/1991, de Agrupaciones de Interés Económico, y el artículo 266.3 del Reglamento del Registro Mercantil.

Recurrida la calificación del Registrador, la DGRN revoca la misma y aclara que la pérdida de la condición de socio de una AIE se puede producir por varios motivos, tal y como señala el artículo 16 de la Ley 12/1991:

a) Por el concurso, fallecimiento o disolución del socio persona jurídica.

b) Por la falta de mantenimiento de los requisitos exigidos por la ley, por la escritura de constitución de la AIE o por los Estatutos de la misma, para ser considerado socio de la AIE.

La DGRN establece que en el primer supuesto la pérdida de la condición de socio no requiere el consentimiento del resto de miembros de la AIE, dado que se trata de una pérdida por causas legalmente establecidas. Por el contrario, en el segundo de los casos, se requiere que exista consentimiento unánime de los socios de la AIE para declarar la pérdida de la condición de socio, incluyéndose en este caso la necesidad del consentimiento del socio afectado o en el caso de que éste se oponga, la existencia de una resolución judicial firme que declare la misma.

La DGRN recuerda que la AIE es un tipo social que se configura como una variedad de las sociedades colectivas, por tanto en este tipo de entidades es esencial el aspecto negocial y el elemento personal (“intuitu personae”), lo que implica que el contrato que configura y une a los socios de la AIE no puede ser modificado si no existe consentimiento unánime de los mismos (con las excepciones que en su caso se hayan podido establecer para la adopción de determinados acuerdos y que se contengan en los Estatutos Sociales).

Por tanto, la resolución de la DGRN viene a manifestar y clarificar que no es lo mismo la pérdida de la condición de socio que se produce por la concurrencia de unas causas legales como las anteriormente mencionadas, que la pérdida producida por no cumplir con los requisitos exigidos para mantenerse como socio de la AIE o por la existencia de alguna otra causa establecida en los Estatutos de la entidad.

En el caso del socio que está en concurso de acreedores, dicha situación determina que automáticamente pierde su condición de socio de la AIE. En este caso no hace falta ningún acuerdo de asamblea para determinar esta pérdida, únicamente se tendrá que acreditar al Registro Mercantil que se ha producido el hecho del concurso de acreedores para que se puedan modificar los datos contenidos en la hoja registral de la AIE.

Cuestión a destacar es que la pérdida de la condición de socio se produce automáticamente por la declaración de concurso y no por la apertura de la fase de liquidación del mismo. Por tanto, se puede dar el supuesto de que el concurso no implique la liquidación de la sociedad por haberse alcanzado un convenio con los acreedores, y sin embargo, la sociedad concursada haya perdido su condición de socia de la AIE.

Esto diferencia a la AIE de las SA y SL. En el caso de estas sociedades la ley no obliga al socio que se declare en concurso a perder su condición de tal. Habría que esperar en todo caso al resultado del procedimiento concursal, de forma que, si la sociedad en concurso, socia a su vez de la SA o SL, no se liquida y llega a un acuerdo con sus acreedores, continuará siendo socia sin perder su participación en el capital. En el caso de que se tuviera que liquidar, las acciones o participaciones de la SA o SL se transmitirían o adjudicarían a terceros, perdiendo la sociedad concursada su titularidad, pero recibiendo una contraprestación a cambio.

Asimismo se ha de recordar que tal y como establece la ley, el socio cesante tiene derecho a la liquidación de su participación en la AIE. Por tanto, se deberá abonar al mismo el valor que represente dicha participación, siguiendo las reglas de liquidación contenidas al efecto en los Estatutos Sociales y en la ley.

Entendemos que para la inscripción de la pérdida de condición de socio de la AIE será requisito necesario acreditar que se ha liquidado efectivamente la participación del socio cesante y que se le ha entregado el valor correspondiente a su participación. Además se tendrán que realizar las modificaciones oportunas en los Estatutos Sociales en aquellos aspectos que se hayan visto afectados por este hecho, como por ejemplo el capital social, en su caso, y la cuota de participación de cada socio.

Tal y como dispone la Ley 12/1991, el hecho de que se produzca la pérdida de la condición de socio no determina forzosamente la disolución de la AIE, siempre que se sigan cumpliendo los requisitos para la permanencia de la misma (por ejemplo, que el número de socios no quede reducido a uno, porque en ese caso sí que se tendría que disolver la AIE de forma obligatoria). Eso sí, el resto de socios de la AIE tendrán que estar de acuerdo en cuanto a las condiciones de subsistencia de la agrupación. Si no se alcanza ese consenso, la propia ley indica que procederá acordar la disolución de la sociedad.

 Por tanto, si bien el concurso de uno de sus socios no implica que la AIE tenga que disolverse, habrá que atender en cada caso concreto a las posibles consecuencias que esa pérdida tenga para el resto de socios de la AIE y para la propia agrupación, que pueden ser muy relevantes dependiendo de las circunstancias.

   

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