LAS RESERVAS EN EL CONTATO DE TRANSPORTE FORMULADAS POR EL DESTINATARIO DE LAS MERCANCÍAS Y SUS CONSECUENCIAS JURÍDICAS

El objeto de este artículo versa sobre el derecho de reserva o protesta como medio probatorio que deberá formular el destinatario de las mercancías cuando las mismas han sufrido cualquier vicisitud como consecuencia de su transporte y pretende, en definitiva, interponer una reclamación futura al transportista.

En este sentido, el artículo 60 de la Ley 15/2009, de 11 de noviembre, por la que se regula el Contrato de Transporte de Mercancías (en adelante, LCTM), dispone que en el momento de la entrega “el destinatario de las mercancías deberá manifestar por escrito sus reservas al porteador o a sus auxiliares debiendo describir de forma general la pérdida o avería en el momento de la entrega”.

No obstante lo anterior, es posible que la reserva pueda ser formulada por el destinatario a los siete días siguientes si a simple vista las averías o pérdidas no resultan manifiestas, o, a los veintiún días si se trata de un retraso en la entrega de las mercancías.

Asimismo, conviene subrayar que las reservas deben quedar expresamente reflejadas por escrito, bien sea en el documento de entrega (albarán o carta de porte), bien en documento separado (artículo 60.1 de la LCTM).

Como quiera que sea el caso que nos ocupe, la realidad es que resulta necesario que dicha manifestación de voluntad unilateral quede expresada en tiempo y forma si el destinatario no se quiere ver en la posición de tener que probar por medios ordinarios los daños y perjuicios sufridos en sus mercancías.

Así las cosas, la reserva se posiciona como un medio probatorio de vital importancia para el destinatario cuando no existe un acuerdo conjunto sobre el estado de las mercancías, ya que desvirtúa, en definitiva, la presunción iuris tantum de que las mismas han sido entregadas por el transportista en el estado y condiciones descritas en la carta de porte.

En consecuencia, esto significa que si se ha formulado una reserva será el propio transportista el que tenga que probar que el resultado de la avería, pérdida y/o retraso en la entrega de las mercancías ha sido ocasionado por culpa del cargador o del destinatario o por una instrucción de éstos no motivada; en definitiva, tendrá que demostrar que las vicisitudes sufridas en las mercancías se han producido como consecuencia de la intervención de alguna de las causas de exoneración de su responsabilidad que se encuentran tasadas en la Ley (artículo 48 de la LCTM).

No presentando mayor dificultad lo anteriormente expuesto, si resulta discutible, y genera cierta controversia, el precisar el contenido de la reserva. En este sentido, se duda sobre si la descripción de las manifestaciones vertidas en la reserva ha de quedar motivadas o ha de limitarse simplemente a realizar descripciones generales para desvirtuar la presunción iuris tantum.

Entendemos que, sin perjuicio de lo recogido en el artículo 60 LCTM, según el cual, el destinatario deberá de “describir de forma general la pérdida o avería”, la interpretación del referido artículo puesto en relación con el artículo 25.2 de la misma Ley nos lleva a la conclusión de que la reserva debe permitir al transportista tomar nota o constancia de lo sucedido para poder controvertir o, en su caso, indemnizar al destinatario de las mercancías. Sin embargo, esto no nos debe llevar al equívoco o conclusión de que la reserva, para que quede correctamente formalizada, deba tener tal amplitud y descripción del daño para que despliegue todos sus efectos probatorios.

Lo que se pide, conforme lo anterior, es que las manifestaciones hechas en la reserva contengan el contenido y elementos mínimos que permitan al transportista tener datos de conocimiento de lo manifestado y en su caso pueda controvertirlos, de lo contrario, cualquier manifestación realizada por el destinatario de las mercancías significaría poner al transportista en la tesitura de tener que eximir su responsabilidad por medio de causas expresamente tasadas.

Pongamos el ejemplo de relaciones contractuales que conllevan transportes sucesivos a un mismo cliente. Lo correcto en este caso sería que el destinatario, que consecutivamente y diariamente recibe mercancías por el mismo transportista, manifieste en su reserva que se ha producido una pérdida o avería señalando el envío o expedición a la que se refiere, porque de lo contrario, resultaría imposible para el transportista saber a qué mercancías se refiere.

En resumidas cuentas, no se pide que las reservas contengan una explicación detallada de todos y cada uno de los daños sufridos en las mercancías, sino que se evite las manifestaciones generales, vagas y ambiguas que no sólo impiden al transportista tener un conocimiento de lo sucedido, sino que incluso significan un perjuicio de orden probatorio para el propio destinatario a la hora de formular su reclamación judicial al transportista.

   

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