LAS SOCIEDADES PROFESIONALES Y LA ADQUISICIÓN DE PAQUETES ACCIONARIALES DE CONTROL: DGRN de 21 de julio de 2011

Desde que se promulgó la Ley de Sociedades Profesionales en 2007 han sido numerosas las resoluciones de la DGRN que han venido a aclarar distintas cuestiones interpretativas de la misma, siendo una de las más recientes la de 21 de julio de 2011 (publicada en el BOE de 28 de septiembre).

En ella, la DGRN viene a zanjar una importante cuestión, que había sido debatida por la doctrina: las sociedades profesionales pueden adquirir participaciones societarias en otras sociedades no profesionales, incluso cuando esta titularidad suponga ejercer un control en la participada (más del 50% del capital social).

El supuesto debatido parte de la calificación registral de la constitución de una nueva sociedad limitada, en la que uno de sus socios constituyentes es una sociedad limitada profesional (SLP) que suscribe un 55% del capital social. A juicio del Registrador Mercantil de Barcelona, no es que la SLP no pueda participar en una entidad no profesional; el problema es si esa participación de inversión supone un dominio o no porque, en caso de que así sea, entiende que se desvirtúa la actividad profesional, es decir que el objeto exclusivo exigido en el artículo 2 de la LSP se está incumpliendo, ejerciéndose indirectamente un objeto social prohibido por dicho precepto.

Por tanto, lo que cuestiona el citado Registrador no es el hecho de la toma de participación en sociedades no profesionales, sino cuál es el límite de dicha titularidad, pues, una vez subsanada dicha constitución en la que se considera que la sociedad profesional suscribía el 50% en lugar del 55% del capital social de la participada, la califica favorablemente y la inscribe.

El Notario autorizante de la indicada escritura interpone recurso contra la primera calificación y así, la DGRN resuelve la cuestión, a mi modo de ver de forma muy acertada, estableciendo que el problema planteado es, en primer lugar, la calificación de una sociedad limitada (no profesional) y no la de una sociedad profesional. Y, en este sentido, señala como fundamental que la exclusividad del objeto social no implica ni una limitación a la capacidad de obrar de la sociedad profesional ni una prohibición. De igual forma, el Tribunal Supremo ha señalado que las sociedades mercantiles pueden desarrollar tanto actividades estatutarias, como neutras e incluso extraestatutarias, siendo los administradores societarios los que tienen atribuido por ley el poder inderogable de vincular a la sociedad con terceros (Sentencia de 29 de julio de 2010, que cita la Resolución).

La DGRN viene a concluir que cuando las actividades ajenas a la profesionalidad son auxiliares no se infringe la regla de exclusividad y por tanto están perfectamente amparadas legalmente. Además manifiesta la obviedad de que cuando se participa mayoritariamente por una sociedad profesional en una no profesional, esto no implica “per se” la principalidad de las actividades de ésta respecto de las propias de la sociedad profesional.

La tesis defendida por la DGRN en esta Resolución quizá debiera servir para el análisis de su aplicación a otras formas societarias, tales como la AIE, con un objeto social también exclusivo.

   

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