LOS GASTOS FINANCIEROS ACTIVABLES COMO MAYOR VALOR DE EXISTENCIAS NO TIENEN LIMITADA SU DEDUCIBILIDAD

El Legislador en materia tributaria, en estos convulsos últimos tiempos, nos tiene acostumbrados a que la Ley o el Reglamento sean, permítaseme el símil, los primeros capítulos de intenciones en cuanto a las novedades se refiere. La celeridad con la que han de aprobarse los cambios en una etapa de tanta incertidumbre afecta, de manera directa, a la redacción de dichas novedades. De tal suerte que, cuando las mismas se aprueban y son objeto de publicación, aquellos que estamos obligados a interpretarlas para su aplicación nos encontremos en el manido concepto del “mar de dudas”.

Un ejemplo de esto a lo que me refiero lo podemos encontrar en la limitación de la deducibilidad de los gastos financieros en materia del Impuesto sobre Sociedades. La misma fue introducida, junto con otras variadas y diversas normas, por medio del Real Decreto-ley 12/2012, de medidas tributarias tendentes a reducir el déficit público. Para más INRI, con fecha 14 de julio de 2012, apenas tres meses y medio después, se publicó el Real Decreto-ley 20/2012, rectificando el alcance de la modificación contenida en el anteriormente publicado.

Los textos aprobados estaban trufados de conceptos que necesitaban de una interpretación que intentaron resolverse por medio de la aprobación la Resolución de 16 de julio de la Dirección General de Tributos.

Como es lógico, no fue la panacea, y tiene que continuar la Dirección General de Tributos, esta vez ya por medio de sus Consultas Tributarias Vinculantes, colmando las lagunas de dicha reforma.

En la Resolución se introducía como criterio que no le será de aplicación la limitación de la deducibilidad de los gastos financieros a aquella carga financiera que, por aplicación de las normas contables, sea objeto de activación, debiendo incorporarse al valor de un activo amortizable.

Pues bien, quedaba la duda de si dicha solución debía también propugnarse respecto a los gastos financieros que, por la naturaleza de su actividad y por la aplicación de las preceptivas normas contables, en concreto por la NV 10ª del Plan General de Contabilidad, debían incorporarse como mayor valor de las existencias. Así sucede, por ejemplo, con una entidad consultante que tiene por objeto social prioritario la promoción y construcción inmobiliaria.

La Consulta V3479-13, de 29 de noviembre de 2013, avala la aplicación del criterio expuesto en la Resolución de 16 de julio de 2012 referido a los activos amortizables a las existencias:

La Resolución de 16 de julio de 2012, excluye expresamente de su aplicación a los gastos financieros que, conforme a la normativa contable, deban incorporarse al valor de un activo amortizable, puesto que su inclusión en la base imponible de la entidad se realiza a través de la amortización de dicho activo, quedando sometido a los límites del artículo 11 del TRLIS.

En coherencia con lo anterior, el mismo tratamiento debe darse respecto a los gastos financieros que se activan, conforme a la normativa contable, como mayor valor de las existencias a los efectos que aquí nos ocupan. Dado que dichos gastos se imputarán de forma efectiva al resultado del ejercicio y, por ende, a la base imponible de la entidad, a través del deterioro de dichas existencias o en el momento en el que las mismas se den de baja del activo (ya sea por su venta o pérdida), no quedarán sometidos a la limitación recogida en el artículo 20 del TRLIS”.

   

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