NO ES POSIBLE IMPUTAR DILACIONES AL INSPECCIONADO SI NO SE LE SANCIONA POR ENTORPECER O DILATAR LAS ACTUACIONES INSPECTORAS (STS de 28 de febrero de 2013)

No toda superación del plazo con que cuenta el obligado tributario para facilitar, en el curso de un procedimiento de comprobación o investigación, da lugar por si sola y al margen de una evaluación de las circunstancias concurrentes, a la existencia de una dilación imputable al administrativo que permita ampliar el límite temporal máximo en el equivalente en días a la expresada tardanza.

Por ello, el TS entiende que no es posible apreciar dilaciones imputables al inspeccionado si su conducta consistente en entorpecer o dilatar las actuaciones inspectoras no ha sido sancionada en el seno de un procedimiento sancionador por la comisión de la infracción tributaria consistente en la resistencia, obstrucción, excusa o negativa a las actuaciones de la Administración tributaria (actual artículo 203 de la LGT).

Así lo establece al señalar lo siguiente:

La jurisprudencia viene entendiendo que el contenido de una actuación dilatoria debe ser contemplado desde la perspectiva de la certeza de producir la dilación y no desde la falta de colaboración obstructiva del contribuyente para lo que el ordenamiento arbitra medidas singulares como la establecida en el RGIT, artículo 41, cuya rúbrica es “Resistencia a la actuación de la Inspección de los Tributos”.

Teniendo la Administración la obligación de sancionar toda conducta del obligado tributario que sea constitutiva de infracción, cuando aquélla no promovió expediente sancionador contra la entidad recurrente por entorpecer o dilatar las actuaciones inspectoras, no cabe más conclusión que admitir que la dilación u obstrucción no han existido, por lo que tampoco la Inspección puede invocarlas para descontarlas del plazo de duración del procedimiento o del de interrupción injustificada”.

Según la postura del TS, no sería posible que la misma actitud o conducta del inspeccionado pudiera ser calificada como dilación y sin embargo no diera lugar al inicio de un procedimiento para sancionar la infracción consistente en una conducta del inspeccionado dirigida a entorpecer y dilatar las actuaciones inspectoras, cuando tanto la consideración de la dilación como de la mencionada infracción parten de una misma conducta, es decir, del mismo presupuesto.

Ante esta situación, y a efectos de que la dilaciones no sean imputadas al inspeccionado, corremos el riesgo de que junto con esta imputación, comiencen a ser sancionadas de forma paralela las conductas que dieron lugar a la imputación de la dilación.

Ahora bien, si del examen de la literalidad de la infracción tipificada en el artículo 203 LGT se llega a la conclusión de que es un ilícito que ha de cometerse dolosamente, no sería posible considerar el retraso del inspeccionado como una dilación, en aquellos supuestos en los que el retraso o la tardanza se debieran a conductas no dolosas.

   

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