SOBRE JUICIOS CAMBIARIOS: Firma por administrador sin hacer constar en el pagaré que actúa en representación de la sociedad. STS de 2 de abril de 2014.

En el procedimiento que resuelve la Sentencia de 2 de Abril de 2014, la demandante interpuso demanda de juicio cambiario frente a la Administradora de una sociedad como firmante de varios pagarés que resultaron impagados en la fecha de sus respectivos vencimientos.

La demandante de juicio cambiario sostenía que dado que los títulos cambiarios habían sido firmados por la Administradora sin expresión de antefirma o estampilla de la mercantil a la que representaba, era ella quien tenía obligación de responder personalmente.

La Sentencia del Juzgado de Primera Instancia estimó parcialmente la demanda entendiendo que debía responder personalmente la Administradora y la que posteriormente resolvió el recurso de Apelación, revocó la dictada en la instancia dejando sin efecto la ejecución despachada por el Juzgador “a quo”.

La Audiencia Provincial enumera varias razones para declarar que no debe responder personalmente la Administradora a pesar de no haberse consignado mención a la representación bajo la que actuaba. A este respecto señala que cuando la Administradora firmó los pagarés, sin consignar antefirma, era administradora única de la sociedad ya que en el momento de libramiento de los mismos aún no había cesado. Dicho hecho, que era perfectamente conocido por la demandante durante el tiempo en el que las entidades mantuvieron relaciones comerciales, se suma al hecho de que la cuenta bancaria soporte de los pagarés pertenecía a la sociedad. Por todo ello, entiende que la ausencia de antefirma o estampilla no supone, dadas las circunstancias, que deba considerarse que la firma le obligaba a todos los efectos como persona individual.

El recurso de casación interpuesto por la demandante se fundamenta en la vulneración de la doctrina de la Sala recogida en las sentencias nº 350, de 9 de junio y nº 885/2011, de 12 de diciembre. La argumentación de la recurrente radica básicamente en que según la literalidad del título es la firmante – la administradora demandada – y no la sociedad, la deudora obligada al pago, ya que no hizo constar la actuación en representación de la mercantil en el título cambiario.

El TS recuerda que efectivamente, la Ley Cambiaria y del Cheque señala en su artículo 10 que los que ponen su firma en el título quedan obligados personalmente cuando no tienen poderes suficientes para obrar en nombre de otro. No obstante, señala que la Sentencia de la misma Sala nº 752/2013, indica que la falta de constancia en el pagaré de que su libramiento se hace en nombre ajeno no excluye la posibilidad de la heteroeficacia característica de la representación directa, esto es, de entender, a todos los efectos que la promesa de pago se emitió por el firmante actuando en nombre del representado. Aunque, el TS precisa que para que así sea, resulta indispensable que se acredite que acreedor y deudor lo consintieron.

En relación a la primera de las sentencias en la que se apoya el recurso, STS de 9 de Junio de 2010, indica que dicha resolución fue precisada por la más reciente, STS nº 309/2012, de 7 de mayo, que refiriéndose a la STS de 5 de Abril de 2010, en relación con las letras de cambio, señaló que la omisión por parte de quien firma el acepto de una letra de cambio, de antefirma o de otra referencia al hecho de actuar por poder o por representación como administradora de la entidad o sociedad que figura como librada en la letra, no liberaba a éstas de responsabilidad como aceptantes, excepto cuando el firmante del acepto carecía de dicho poder o representación; y a su vez, quien aceptaba la letra en tales condiciones no se obligaba personalmente, sino que obligaba a la entidad o sociedad que aparecía como librado si efectivamente ostentaba poder o representación de ella.

Por ello, señala el TS, la precisión que se hacía en la sentencia de 9 de junio de 2010 era que esta doctrina no podía aplicarse a los supuestos en que la ausencia de indicación de poder o de representación se produce, cuando resulta imposible deducir de las menciones de la letra que este actúa como representante o apoderado de una sociedad o entidad, dado que, ostente esta condición respecto de una o varias, puede haber optado por obligarse en nombre propio, de tal suerte que estimar lo contrario causaría un evidente menoscabo a la seguridad del tráfico cambiario.

Tal doctrina, continúa señalando el Tribunal, no excluye la responsabilidad de la sociedad deudora cuando, como en el caso analizado, consta que lo es por la cantidad por la que se emitieron los pagarés y la firmante era su administradora.

Con respecto a la otra sentencia en la que se fundamenta la vulneración de doctrina, Sentencia de 12 de diciembre de 2011, el TS afirma que se trata de un supuesto radicalmente distinto al enjuiciado por cuanto en el que la Sentencia citada analiza no había dato alguno del que pudiera deducirse que el firmante actuaba como representante de una sociedad.

En definitiva, el TS confirma que ha de prevalecer la doctrina, que claramente se deduce de la Sentencia nº 752/2013, de 12 de diciembre, en el sentido de que permaneciendo la reclamación en el ámbito causal de la que dimana el crédito cambiario, la constancia en el proceso del carácter de deudora de la sociedad y de la condición de representante de quien firmó el título, atribuye a aquella la condición de deudora y obligada al pago de la cantidad por la que el título se emitió.

   

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