TRIBUTACIÓN DE LOS BENEFICIOS EMPRESARIALES OBTENIDOS EN EL EXTRANJERO SIN MEDIACIÓN DE ESTABLECIMIENTO PERMANENTE

Si bien cada día son más habituales las operaciones internacionales y las empresas operan con independencia de las fronteras, los Estados siguen elaborando su legislación fiscal haciendo valer su soberanía. Esto hace que en las operaciones internacionales una misma renta o una misma persona puedan ser gravadas más de una vez en los Estados que intervienen, produciéndose situaciones de doble imposición debido a la soberanía fiscal de los Estados.

Con el objeto de evitar la sobreimposición de las operaciones y promover la inversión exterior, los Estados firman tratados internacionales en los que se reparten la competencia en materia de imposición directa, dotando así de seguridad jurídica a las operaciones internacionales y tratando de evitar situaciones de doble imposición.

Así, cuando una sociedad opera en el extranjero, no solo debe tener en cuenta la legislación fiscal interna de su Estado y la legislación fiscal interna del Estado en el que realiza la actividad, sino que también los tratados internacionales existentes al respecto.

En el caso de las actividades empresariales obtenidas sin establecimiento permanente, la mayoría de los CDI firmados por España atribuyen la tributación de los beneficios empresariales al Estado de residencia de la sociedad que lleva a cabo la actividad, de tal modo que si una sociedad Española opera en un Estado con el que España tiene firmado un CDI el beneficio obtenido en el extranjero únicamente tributará en el Estado de residencia de la entidad.

La seguridad jurídica que proporcionan los CDIs resulta esencial cuando una empresa realiza una actividad en el extranjero, ya que, si una sociedad opera en un Estado con el que España no tiene firmado un CDI, el beneficio obtenido en el extranjero puede tributar en el Estado en el que se genera el beneficio, según la legislación fiscal interna de dicho Estado, y en el Estado de residencia de la inversora, siendo la carga fiscal de la operación considerablemente superior.

Artículo María Sanz

Como puede apreciarse en el ejemplo, la deducción por doble imposición establecida unilateralmente por la normativa vigente en España, no evita totalmente la doble imposición que puede generarse cuando una empresa opera en el extranjero.

Los CDIs establecen que sólo en el caso de que una empresa actúe en el otro Estado por medio de un establecimiento permanente pueden someterse a imposición dichos beneficios en ese Estado, en la medida en que puedan atribuirse esos beneficios al establecimiento permanente.

Dicho de otro modo, cuando una empresa desarrolla una actividad en otro Estado, las autoridades extranjeras se plantean dos cuestiones: en primer lugar, si la empresa tiene un establecimiento permanente en dicho Estado; y en segundo lugar, si el beneficio de la actividad desarrollada puede atribuirse a dicho establecimiento permanente.

Si bien puede parecer que tener un establecimiento permanente va más allá de la actividad realizada por la empresa en el extranjero, la definición de establecimiento permanente de la mayoría de los Estados y de los propio CDIs puede abarcar más situaciones de las que nos imaginamos. El estudio del concepto de establecimiento permanente requiere un análisis exhaustivo que va más allá del objetivo de este artículo, pero en términos generales podemos establecer que una entidad opera mediante establecimiento permanente, cuando por cualquier título disponga, de forma continuada o habitual, de instalaciones o lugares de trabajo, o actúe en él por medio de un agente autorizado para contratar.

En general, cuando se opera en el extranjero debe analizarse minuciosamente cómo se desarrolla la actividad, ya que disponer de un lugar fijo de negocios puede hacer que dispongamos de un establecimiento permanente.

En definitiva, cuando una empresa lleva a cabo una actividad en otro Estado, son varias las cuestiones que deben analizarse en torno a la tributación. Tal y como se ha expuesto anteriormente, resulta esencial por un lado analizar si la empresa realiza su actividad en el extranjero mediante un establecimiento permanente, así como analizar la existencia de un CDI con el Estado en el que se opera, ya que ambas cuestiones pueden hacer que la tributación de la operaciones difiera considerablemente.

En definitiva, la experiencia de nuestros profesionales pone en relieve la importancia de conocer la legislación fiscal aplicable a las operaciones internacionales, ya que un buen conocimiento de la normativa aplicable a la operación hace que la estructura internacional que optemos para la inversión pueda reducir considerablemente los costes fiscales de la inversión.

   

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