VALIDEZ DE LA CLÁUSULA DE PENALIZACIÓN IMPUESTA A LOS PASAJEROS POR NO IMPRIMIR LA TARJETA DE EMBARQUE: Sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona de 5 de octubre de 2011

La reciente Sentencia de la Sección 15ª de la Audiencia Provincial de Barcelona de 5 octubre de 2011, considera válida la cláusula de penalización impuesta por la compañía aérea RYANAIR a un pasajero por no llevar consigo impresa la tarjeta de embarque en el momento de presentarse en el mostrador del aeropuerto.

El caso analizado es el de un pasajero que contrató un vuelo con la compañía aérea RYANAIR a través de Internet. Siguiendo su operativa usual, la compañía emitió el billete para que se imprimiera desde su página web y confirmó la contratación del vuelo mediante correo electrónico, indicando en el mismo que el cliente debía imprimir la tarjeta de embarque y presentarla en el aeropuerto. El pasajero olvidó llevar la tarjeta y fue penalizado, debiendo desembolsar la cantidad de 40 euros, de acuerdo a lo dispuesto en las condiciones contractuales de la compañía aérea.

Contra esta penalización, se interpuso demanda solicitando la nulidad de la citada cláusula, señalando que la misma infringía la Ley de consumidores y usuarios, por considerarla abusiva e indicando que la obligación de expedir la tarjeta de embarque correspondía a la compañía aérea en virtud del Convenio de Montreal para la Unificación de ciertas reglas para el Transporte Aéreo Internacional.

La Sentencia del Juzgado de lo Mercantil nº 1 de Barcelona declaró nula por considerarla abusiva la cláusula contractual de penalización. La Audiencia Provincial de Barcelona, por el contrario, revocó la sentencia del Juzgado y consideró que la obligación de llevar impresa la tarjeta, que había sido advertida con antelación suficiente, no es para el pasajero un gravamen desproporcionado ni limita de manera injustificada sus derechos, por lo que no se podría considerar abusiva.

Estima la Audiencia que la medida establecida en la cláusula por la que el pasajero debe llevar impresa la tarjeta de embarque supone un ahorro de costes y tiempo que beneficia al mismo, sin tener un importe excesivo ni suponer una consecuencia desproporcionada. Igualmente concluye que la cláusula es válida al amparo de la libertad contractual de las partes, habiendo podido evitar el pasajero su aplicación con la observación de una mínima diligencia.

No obstante lo anterior, uno de los magistrados de la Audiencia emite un voto particular a la Sentencia manifestando su discrepancia con la misma. En concreto, el voto particular considera que el hecho del conocimiento de la obligación de llevar impresa la tarjeta no excluye que dicha cláusula se pueda considerar abusiva. Además, en este caso, al tratarse de una cláusula predispuesta, ya que las condiciones han sido impuestas por la compañía aérea, la misma no ha sido objeto de negociación por las partes.

El voto particular continúa expresando que la modificación de la obligación de la compañía aérea de entregar la tarjeta de embarque al pasajero, trasladando a este la obligación de imprimirla y llevarla consigo, supone una modificación del régimen de derechos establecido en la normativa aplicable.

Considera, en efecto, que tanto del derecho positivo como de la costumbre establecida se deduce claramente que la carga de poner los medios indispensables para entregar la tarjeta de embarque al pasajero corresponde a la compañía aérea, por lo que convertir la misma en una obligación del pasajero supone alterar el régimen del derecho que resulta aplicable a estos casos. Por ello, al trasladarse al consumidor obligaciones que legalmente no le corresponden, como es expedir y entregar la tarjeta de embarque al pasajero, la cláusula es abusiva, de acuerdo a lo dispuesto en la Ley de consumidores y usuarios.

Además de lo anterior, entiende que la sanción de 40 euros que se impone al pasajero supone una indemnización desproporcionada puesto que dependiendo de los casos, puede llegar a suponer un coste más elevado que el precio del propio billete aéreo y en ningún caso ese importe se corresponde con el coste que para la compañía aérea supone tener que emitir la tarjeta de embarque.

Una vez analizados ambos criterios, compartimos el razonamiento jurídico emitido en el voto particular, considerando que la cláusula de penalización impuesta por la compañía aérea es claramente abusiva. No se puede pretender trasladar al pasajero las obligaciones que corresponden al transportista y además penalizarle en el caso de que incumpla la obligación impuesta, dado que dicho cumplimiento corresponde en realidad a la propia compañía aérea. La cláusula de penalización impuesta a los pasajeros es desproporcionada y según nuestro criterio, en nada beneficia a los mismos, sino que les impone un mayor gravamen y menoscaba sus derechos. No obstante, habrá que esperar a futuras sentencias para ver cuál es el criterio jurídico que prevalece.

   

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