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Las declaraciones complementarias presentadas para aplicar el criterio de la inspección a ejercicios posteriores no pueden implicar recargos

La Ley General Tributaria regula, en su artículo 27, un régimen de recargos aplicable a todos aquellos obligados tributarios que presentan sus declaraciones de forma voluntaria y espontánea (sin que medie requerimiento previo por parte de la Administración), pero fuera de los plazos establecidos. El recargo asciende al 5%, 10% o 15% en caso de presentar la declaración transcurridos tres, seis, doce meses respectivamente y 20% e intereses de demora si se presenta a partir de los doce meses.

La realidad es que en la actualidad la Administración está aplicando estos recargos de manera automática y sin tener en cuenta el motivo que ha generado la presentación de la declaración complementaria. No obstante, nuestros tribunales están matización esta postura, estableciendo que no procede la liquidación de recargos en aquellos casos en que la presentación de las declaraciones complementarias tenga origen en una actuación administrativa que tenga efectos en periodos no incluidos en el alcance de revisión.

Precisamente en este sentido se ha pronunciado la Audiencia Nacional, en sus Sentencias de 13 y 21 de diciembre de 2018 (recurso núm. 808/2017 y 807/2017, respectivamente).

En el caso examinado, las sociedades recurrentes formaban parte de un Grupo de Entidades a los efectos del Impuesto sobre el Valor Añadido, que fue objeto de un procedimiento inspector en el que se resolvió que los saldos a compensar existentes a favor de esas entidades se aplicaran a los ejercicios objeto de comprobación. Como consecuencia de lo anterior, las entidades presentaron las correspondientes declaraciones complementarias, ya que, habían compensado dichos saldos en ejercicios posteriores que no estaban incluidos en el alcance de revisión.

La Administración giró por dichas autoliquidaciones complementarias el correspondiente recargo en base al artículo 27 LGT, argumentando que no había identidad entre las deudas.

El asunto fue recurrido hasta llegar a la Audiencia Nacional que consideró que la presentación de las declaraciones complementarias se debió a que la regularización realizada por la Inspección, respecto de los saldos a compensar, tenía repercusión en ejercicios posteriores a los que estaban siendo objeto de comprobación. El Tribunal estableció que, en tales casos, no procede la liquidación de recargos por presentación extemporánea.

En base a las citadas resoluciones toda declaración complementaria presentada con la finalidad de aplicar el criterio de la inspección a ejercicios posteriores no puede implicar recargo.

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