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Mejoras en las relaciones empresariales entre España y EEUU: el CDI ante la ansiada ratificación del Protocolo

La semana pasada tuvimos conocimiento del posible desbloqueo por parte del Senado de Estados Unidos de la ratificación del Protocolo de modificación al Convenio entre el Reino de España y los Estados Unidos de América para Evitar la Doble Imposición y Prevenir la Evasión Fiscal (CDI). Este hecho se circunscribe en un contexto político en el que el Senado estadounidense ha permanecido cerca de 10 años sin votar a favor de aprobaciones o modificaciones de tratados bilaterales en materia tributaria.

En particular, la modificación del CDI entre España y Estados Unidos fue negociada el año 2013 y se remitió a las cámaras legislativas de ambos estados. Pero, mientras que en España el Protocolo fue publicado en el BOE de 14 de julio de 2014, la Comisión Financiera del Senado americano se opuso a la tramitación del acuerdo bilateral.

Pues bien, llegados a estas fechas, la noticia es que la tramitación del Protocolo ha recibido la luz verde necesaria en la Comisión Financiera para continuar con la tramitación legislativa prevista, pudiéndose intuir una inminente ratificación y entrada en vigor de las modificaciones al CDI.

Las principales mejoras que la modificación del CDI supondría son las siguientes:

  • En materia de dividendos, se abandona el actual techo de tributación en fuente del 10% y, en determinados casos (participación del 80%, de carácter estable, y con sujeción a las normas de beneficiario efectivo), se llega a denegar la potestad recaudatoria al país de fuente.

 

  • En lo que respecta a los intereses, su tratamiento se mejora estableciendo, con carácter general, la exclusión de withholding tax en fuente.

 

  • En la misma línea, y en lo que respecta a los royalties, se atribuye la potestad tributaria en exclusiva a la jurisdicción de residencia, abandonando la antigua clasificación de cánones y los tipos del 5-8-10%. Esta categoría de renta resulta especialmente importante para los intereses de EEUU, al situarse como la principal exportadora de intangibles.

 

  • En lo concerniente a capital gains, se elimina la singularidad que el CDI contenía al someter a tributación en fuente las ganancias patrimoniales derivadas de la enajenación de acciones cuando se ostentaba una participación significativa del 25% en la compañía. Además, se traslada la vis atractiva de los inmuebles a las ganancias derivadas de la desinversión en compañías de sustrato inmobiliario, previéndose expresamente su tributación en fuente.

 

  • Por su parte, se prevén mejoras de interés para los ahorradores estadounidenses, al mejorar la tributación de las distribuciones de los fondos de pensiones para evitar las situaciones de doble imposición derivadas del régimen de los PFIC.

 

  • Asimismo, se prevé el reforzamiento de las normas antiabuso que limitan los beneficios del CDI, y se dan mejoras sustanciales en materia de procedimientos amistosos, intercambio de información, etc.

 

Desde CIALT no podemos más que valorar positivamente las modificaciones que el Protocolo introducirá en un Convenio que resulta clave para los intereses de nuestra economía, e invitar a los grupos empresariales a revisar sus esquemas de inversión para beneficiarse de los beneficios del CDI y para evitar situaciones no deseadas.

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